HTML 6: imágenes, audio y vídeo

En una nueva entrega de esta serie dedicada a los lenguajes de marcado para «los de letras» nos dedicaremos a una de las grandes (si no la más grande) ventajas de HTML sobre otras maneras de tratar texto, y es la posibilidad no solo de enlazar distintos documentos y recursos en la red, sino de introducir sonido, imágenes o directamente vídeo dentro de un documento. Si pensabas que los libros súper complejos que solo Adobe Digital Editions puede abrir eran necesarios por motivos académicos, olvídate. Es una estafa, solo existen para que no puedas hacer lo que quieras con ellos. Imagina las posibilidades que tienes a tu disposición para elaborar recursos para el aula, apuntes para ti o para tus alumnos, etc. Seguir leyendo

HTML 5: Listas

Ya se ha avanzado un largo trecho desde el comienzo de esta serie de artículos, poco a poco el lenguaje HTML se ha revelado sencillo y potente, con posibilidades prometedoras para muchos objetivos, desde texto destinado a la lectura hasta apuntes o material didáctico. Hoy toca un tema de gran utilidad y de uso casi obligatorio en todos los documentos. Me refiero a las listas. Seguir leyendo

HTML: introducción y primer documento

Introducción

Hace unos días que comenzamos con la serie de artículos dedicados a la informática para estudiantes de filología, historia y otras humanidades. Y empezamos con la introducción a LaTeX.

Vamos ahora con HTML.

HTML es un lenguaje de marcado, y como tal es texto plano en el que se intercalan una serie de marcas (de ahí su nombre) que indican al programa que lea ese fichero cómo debe mostrar el texto. Se usa, principalmente, para hacer páginas web, sobre todo en combinación con CSS y JavaScript, y tiene unas posibilidades fantásticas. Al ser el más usado en la web están, en mi opinión, un poco dejadas de lado las otras posibilidades que ofrece, que son las que buscamos: un formateado de textos lo más sencillo posible y multidispositivo.

Las ventajas que tiene usar HTML para manejar textos es la total interoperabilidad que ofrece manteniendo una ventajosa capacidad de formatear el texto. Existen muchas opciones para tener un texto con formato, pero la interoperabilidad siempre es un problema. Por ejemplo, la manera más sencilla de tratar un texto es como texto plano, el famoso fichero de extensión .txt, pero no permite ningún formato, por lo que no se puede incluir cursiva o un tamaño de letra mayor en los títulos de los capítulos. Otros sí permiten estas funcionalidades, pero no son multiplataforma. ¿Solución? Un estándar. Con HTML es posible editar el fichero en cualquier plataforma que permita manejar texto plano, y visualizarlo en cualquier sistema operativo, con o sin sistema gráfico, móviles, tabletas y lectores de libros electrónicos, sin más necesidades que un navegador de internet (aunque no haga falta conexión a internet, obviamente).

Insisto, el objetivo es un texto fácil de leer y editar en cualquier dispositivo, con posibilidades de ampliación muy grandes (como añadir audio y vídeo, por ejemplo). Pero no es algo apto para un trabajo que haya que presentar impreso, para eso, \LaTeX.

Otra apreciación: esto no es para hacer páginas web, sino, como dije al principio, para utilizar HTML en el tratamiento sencillo de textos, por eso nos saltamos un montón de pasos obligatorios como la declaración inicial y muchas otras cosas. Seguir leyendo

Nueva etapa 2: informanidades

Hola de nuevo:

Finalmente he tomado una decisión acerca del  tema visual del blog, y es dejarlo así a corto plazo, es decir, buscar más despacio y meditadamente un tema que me guste más que este. Así que de momento, se queda como está.

Eso en cuanto a la primera parte del título de esta entrada. Respecto a la segunda parte:

Informática + Humanidades = Informanidades.

AlfabetoEs bien sabido de todos los que seguís el blog que mi experiencia universitaria no puede ser peor en lo tocante a algo de suma importancia para mí (y para muchos otros): la libertad de los formatos y del software. La mía es una carrera de letras, y las titulaciones de humanidades están vergonzosamente vendidas al software y los formatos privativos, en la práctica, a una sola empresa, dos a lo sumo. El estándar de facto está tan instituido que nadie se plantea su situación respecto a la informática que usa. En las carreras técnicas (sobre todo en Informática, obviamente) la situación es diferente, pero las opciones están enfocadas a sus materias. Más adelante se entenderá mejor lo que quiero decir con esto.

En mi humilde opinión, este concepto de la informática dentro de las titulaciones de letras es producto de la ignorancia. Desde hace tiempo, la formación en informática se ha limitado a un producto determinado, si aprendes ofimática, MS Office; si aprendes informática, así en general, MS Windows; si vas a cursos de “internet”, las búsquedas en Google son el ABC. Por eso quiero ofrecer otro punto de vista. A los que seguís el blog seguramente no os hará falta, pero me gustaría ofrecer una alternativa viable y MEJOR (esto es importante) al uso de formatos propietarios sin renunciar a una calidad profesional de los trabajos. Este concepto me parece primordial, no se trata de hacer algo que sea “parecido” o que “así ya vale”. Se trata de comprender que “libre es mejor” y demostrarlo, que la compatibilidad y la flexibilidad no nos llevarán a la búdica comunión con todos los seres, pero sí a la interacción con todas las máquinas y sus usuarios, y sobre todo a resultados óptimos.

Y en mi búsqueda de la libertad aumentando a la vez la calidad de mis trabajos me he topado con tres formatos de documentos (y una herramienta, pero eso será más adelante) que no se han explorado lo suficiente en el campo de los textos. Me estoy refiriendo a LaTeX, html y el texto plano (los archivos .txt de toda la vida). Son formatos increíblemente versátiles, increíblemente potentes y con unas grandes posibilidades de utilización dentro de los estudios de lenguas, historia, derecho… disciplinas todas basadas en el texto. Y aquí, aunque parezca lo contrario, es donde está el problema: toda la documentación, casi todos los manuales y, desde luego, la gente que programa estas maravillas pertenecen al mundo técnico y tecnológico. Por ejemplo, la inmensa mayoría de los manuales de LaTeX que se pueden encontrar tienen enormes listas de símbolos matemáticos (porque es un formato muy potente con las matemáticas), pero poca información acerca de otros usos. Y si puede con la edición profesional de complejísimas fórmulas, ¿podrá con los símbolos fonéticos? Puede, ya os digo yo que sí. Y con la poesía, y las tablas, y las imágenes, y…

Tras esta introducción / justificación, os cuento lo que me propongo: comenzar una serie de artículos que, comenzando por el principio, aunque sea repetir cosas ya sabidas por muchos y muy fáciles de encontrar en la red,  y poco a poco, se metan en profundidad en parcelas puramente de estudios literarios o, de manera genérica, humanísticos. Estarán basados en lo que yo he ido aprendiendo lentamente durante estos años de carrera, habrá muchas cosas que necesitéis saber y que yo no sepa resolver. Por eso lo mejor es que preguntéis, porque colaborando, preguntando, todos aprendemos algo, sobre todo yo, que es lo que me interesa.

También pretendo continuar con las entradas en “Japonés paso a paso”. Paciencia conmigo, os lo ruego. Pero mi intención es seguir con ellas, que así me sirven de repaso.

¡Bienvenidos a Bokunoshumi!