Markdown para humanistas: introducción

Todos sabéis que uno de mis objetivos en esta serie de artículos es llevar ciertas herramientas libres y sencillas al mundo de los estudiantes (y profesores) de letras y otras enseñanzas (y profesiones) relacionadas con las humanidades.

Pero el uso de herramientas libres y sencillas, por más libres y sencillas que sean, no deben implicar una mayor carga de trabajo para un resultado similar. Y aunque el uso de HTML se podría considerar como universal en el sentido de que puede visualizarse en cualquier dispositivo[^1], desde luego es poco práctico a la hora de leerlo «en crudo», sin procesar por un navegador. Cuando comenzé esta serie alguien me comentó que efectivamente HTML no era práctico. Haciendo oídos sordos a lo que era un sabio consejo de quien sabía bastante más que yo me adentré en el mar de etiquetas y traté de que me siguiérais por él.

Craso error.

Pero, por fortuna, Markdown viene al rescate. Por dos razones fundamentales:

  1. Es texto plano y, por lo tanto, no depende de una herramienta concreta. Cualquier editor de texto, por cutre que sea, puede escribir, crear o editar archivos en Markdown. Además es multiplataforma, estándar, etc. En fin, todas y cada una de las ventajas del texto sencillo (¿hace falta que te recuerde la pesadilla que puede resultar editar un archivo de Güór de 2019 en ese ese estupendo Ófis 95 del ordenador viejo que es justo el que tienes a mano?).
  2. Es legible tal cual se escribe. Las marcas de formato son mínimas y apenas molestan la lectura. Es más, prácticamente son autoexplicativas de sencillas que son.

Solo por estas dos razones, Markdown ya es el candidato idóneo para escribir texto formateado. Es, por sencillo, fácil de aprender, rápido de escribir y fácil de leer. Tengo que reconocer, sin embargo, que me costó centrarme en Markdown en detrimento del todopoderoso Org-mode en Emacs. Pero el hecho de dedicar los artículos a texto y no a organización me ha hecho decantarme por un formato no dependiente de un programa en concreto.

Pero hay una razón más: aunque debe ser exportado (el archivo .markdown) para lograr un resultado final (al contrario que HTML, que puede ser visualizado al momento en un navegador), este resultado final es bastante más flexible. Podrá ser un archivo ODT para ser abierto por LibreOffice, HTML para navegadores, LaTeX para ser perfeccionado hasta el infinito, PDF para producir una salida impresa, ePub o FB2 para libros electrónicos… En un principio, esta necesidad de exportar el archivo a un formato diferente fue lo que me llevó a HTML como ya he comentado, pero en realidad no es un problema y veremos por qué. Como dije más arriba, el texto es sí es legible y, por lo tanto, manejable sin exportar; además su compatibilidad con HTML (más adelante hablaremos de esto) hace que numerosas plataformas de publicación, como WordPress, Gitlab o Medium, sean compatibles con Markdown: puedes pegar el texto en este formato o escribirlo directamente en sus editores. Pero la razón principal por la que realmente el asunto de la exportación no es un problema es que existen numerosas formas de hacerlo. Una puede ser la utilización de un editor on-line (como Dillinger, hackmd.io, Markua y otros), los cuales suelen ofrecer directamente esa opción en los menús. Mi alternativa preferida es usar Pandoc. Pandoc es libre, multiplataforma y la herramienta de conversión de formatos más potente que hayas visto.

Resumiendo: tenemos un formato de texto plano, con las ventajas de compatibilidad y longevidad que conlleva; que tiene una sintaxis muy sencilla que lo hace apto incluso para tomar apuntes; que es útil por sí mismo precisamente por esa sencillez que hace el archivo bruto perfectamente legible; y que además es exportable a diversos formatos finales a través de múltiples herramientas a escoger.

Dicho todo esto, me parece obvio que es sumamente atractivo para ser utilizado en numerosas ocasiones. Por ejemplo, utilizar Markdown es una opción fantástica para tomar apuntes o para producir textos destinados a ser publicados en la web (esta entrada ha sido escrita usando Markdown en el editor Emacs y pegada luego tal cual en WordPress), para producir fácilmente documentos de calidad impresos desde archivos PDF, etc.

Hay un montón de páginas en las que se puede aprender la sintaxis básica orientada a fórmulas matemáticas y documentos científicos, en estas cosas los de ciencias nos dan cien vueltas. Pero en esta serie de Bokunoshumi que aquí comienza (recomienza en realidad) nos orientaremos siempre hacia el campo del texto.

[ACTUALIZACIÓN] Me he dado cuenta, al momento de publicar esto, que a pesar de lo que dice la documentación, WordPress no maneja bien las citas al pie. En fin, cada herramienta es de su padre y de su madre y estas cosas pasan.

[^1]: Si no sabes por qué menciono aquí el uso de HTML, puedes repasar los objetivos iniciales de esta serie de artículos aquí.

Lo que vendrá este año

Tenía muchos planes para esta bitácora para 2018, entre ellos la serie de artículos sobre \LaTeX y HTML. Para el 2019 el plan es seguir con esto y alguna cosa más que será interesante, o eso creo.

Pues respecto al primera asunto, la serie sobre el texto plano y su tratamiento dedicada a quienes no están familiarizados con la informática, no está abandonada sino «en suspenso». En parte porque, coincidiendo con algunos comentarios que he recibido por otros canales, efectivamente HTML no es un lenguaje adecuado para manejar el texto. Sí lo es, quizás, para compartir un documento de manera que pueda ser leído en cualquier dispositivo, pero no para escribir, tomar apuntes o simplemente manejar el texto. Para eso es infinitamente más sencillo, más rápido de aprender y más fácil de usar Markdown. También Org-mode, de Emacs, que además sirve para muchas más cosas, desde agenda a tablas. Pero creo que Markdown coincide más con el objetivo de la serie de encontrar una herramienta enfocada en el texto y lo más autónoma posible, y numerosos editores pueden mostrar el formato básico de Markdown, no así Org-mode, que depende mucho más de Emacs. Aunque Emacs es «El Editor», la autonomía es prioritaria en mi opinión. El plan, pues, es cancelar los artículos sobre HTML y comenzar con Markdown.

Respecto a los nuevos proyectos, son en principio tres. El primero es utilizar una RaspberryPi como servidor DNS para la red local. Es una que uso como servidor de descargas y está encendida 24 horas al día, 7 días a la semana. Dado que el servicio de DNS tampoco representa una carga de trabajo inasumible, pues vamos a hacernos más independientes de las censuras de los ISP y, al mismo tiempo, conseguir acelerar la carga de páginas en los dispositivos de nuestra red.

El segundo de los proyectos es una serie sobre otra de mis aficiones, una que aún no había aparecido por aquí nunca: correr descalzo. Lo que vendrá no es más que un diario de cómo va funcionando el correr descalzo empezando de cero. Respecto al formato, aún no lo tengo decidido, pero creo que habrá una entrada muy corta cada día que corra y una especie de recopilación en página aparte.

Y el tercero se refiere a dejar alguna referencia y posiblemente algún tutorial acerca de i3, el nuevo entorno de escritorio que estoy usando desde hace algún tiempo y me tiene enamoradito. Los consumos de recursos son ridículos, es fácil de configurar aunque sea con un archivo de texto y es extraordinariamente potente a la hora de trabajar con él.

Espero que esto os sea de utilidad o, por lo menos, os sirva como curiosidad o lectura placentera

HTML 6: imágenes, audio y vídeo

En una nueva entrega de esta serie dedicada a los lenguajes de marcado para «los de letras» nos dedicaremos a una de las grandes (si no la más grande) ventajas de HTML sobre otras maneras de tratar texto, y es la posibilidad no solo de enlazar distintos documentos y recursos en la red, sino de introducir sonido, imágenes o directamente vídeo dentro de un documento. Si pensabas que los libros súper complejos que solo Adobe Digital Editions puede abrir eran necesarios por motivos académicos, olvídate. Es una estafa, solo existen para que no puedas hacer lo que quieras con ellos. Imagina las posibilidades que tienes a tu disposición para elaborar recursos para el aula, apuntes para ti o para tus alumnos, etc. Seguir leyendo

HTML 5: Listas

Ya se ha avanzado un largo trecho desde el comienzo de esta serie de artículos, poco a poco el lenguaje HTML se ha revelado sencillo y potente, con posibilidades prometedoras para muchos objetivos, desde texto destinado a la lectura hasta apuntes o material didáctico. Hoy toca un tema de gran utilidad y de uso casi obligatorio en todos los documentos. Me refiero a las listas. Seguir leyendo

HTML: introducción y primer documento

Introducción

Hace unos días que comenzamos con la serie de artículos dedicados a la informática para estudiantes de filología, historia y otras humanidades. Y empezamos con la introducción a LaTeX.

Vamos ahora con HTML.

HTML es un lenguaje de marcado, y como tal es texto plano en el que se intercalan una serie de marcas (de ahí su nombre) que indican al programa que lea ese fichero cómo debe mostrar el texto. Se usa, principalmente, para hacer páginas web, sobre todo en combinación con CSS y JavaScript, y tiene unas posibilidades fantásticas. Al ser el más usado en la web están, en mi opinión, un poco dejadas de lado las otras posibilidades que ofrece, que son las que buscamos: un formateado de textos lo más sencillo posible y multidispositivo.

Las ventajas que tiene usar HTML para manejar textos es la total interoperabilidad que ofrece manteniendo una ventajosa capacidad de formatear el texto. Existen muchas opciones para tener un texto con formato, pero la interoperabilidad siempre es un problema. Por ejemplo, la manera más sencilla de tratar un texto es como texto plano, el famoso fichero de extensión .txt, pero no permite ningún formato, por lo que no se puede incluir cursiva o un tamaño de letra mayor en los títulos de los capítulos. Otros sí permiten estas funcionalidades, pero no son multiplataforma. ¿Solución? Un estándar. Con HTML es posible editar el fichero en cualquier plataforma que permita manejar texto plano, y visualizarlo en cualquier sistema operativo, con o sin sistema gráfico, móviles, tabletas y lectores de libros electrónicos, sin más necesidades que un navegador de internet (aunque no haga falta conexión a internet, obviamente).

Insisto, el objetivo es un texto fácil de leer y editar en cualquier dispositivo, con posibilidades de ampliación muy grandes (como añadir audio y vídeo, por ejemplo). Pero no es algo apto para un trabajo que haya que presentar impreso, para eso, \LaTeX.

Otra apreciación: esto no es para hacer páginas web, sino, como dije al principio, para utilizar HTML en el tratamiento sencillo de textos, por eso nos saltamos un montón de pasos obligatorios como la declaración inicial y muchas otras cosas. Seguir leyendo

Nueva etapa 2: informanidades

Hola de nuevo:

Finalmente he tomado una decisión acerca del  tema visual del blog, y es dejarlo así a corto plazo, es decir, buscar más despacio y meditadamente un tema que me guste más que este. Así que de momento, se queda como está.

Eso en cuanto a la primera parte del título de esta entrada. Respecto a la segunda parte:

Informática + Humanidades = Informanidades.

AlfabetoEs bien sabido de todos los que seguís el blog que mi experiencia universitaria no puede ser peor en lo tocante a algo de suma importancia para mí (y para muchos otros): la libertad de los formatos y del software. La mía es una carrera de letras, y las titulaciones de humanidades están vergonzosamente vendidas al software y los formatos privativos, en la práctica, a una sola empresa, dos a lo sumo. El estándar de facto está tan instituido que nadie se plantea su situación respecto a la informática que usa. En las carreras técnicas (sobre todo en Informática, obviamente) la situación es diferente, pero las opciones están enfocadas a sus materias. Más adelante se entenderá mejor lo que quiero decir con esto.

En mi humilde opinión, este concepto de la informática dentro de las titulaciones de letras es producto de la ignorancia. Desde hace tiempo, la formación en informática se ha limitado a un producto determinado, si aprendes ofimática, MS Office; si aprendes informática, así en general, MS Windows; si vas a cursos de “internet”, las búsquedas en Google son el ABC. Por eso quiero ofrecer otro punto de vista. A los que seguís el blog seguramente no os hará falta, pero me gustaría ofrecer una alternativa viable y MEJOR (esto es importante) al uso de formatos propietarios sin renunciar a una calidad profesional de los trabajos. Este concepto me parece primordial, no se trata de hacer algo que sea “parecido” o que “así ya vale”. Se trata de comprender que “libre es mejor” y demostrarlo, que la compatibilidad y la flexibilidad no nos llevarán a la búdica comunión con todos los seres, pero sí a la interacción con todas las máquinas y sus usuarios, y sobre todo a resultados óptimos.

Y en mi búsqueda de la libertad aumentando a la vez la calidad de mis trabajos me he topado con tres formatos de documentos (y una herramienta, pero eso será más adelante) que no se han explorado lo suficiente en el campo de los textos. Me estoy refiriendo a LaTeX, html y el texto plano (los archivos .txt de toda la vida). Son formatos increíblemente versátiles, increíblemente potentes y con unas grandes posibilidades de utilización dentro de los estudios de lenguas, historia, derecho… disciplinas todas basadas en el texto. Y aquí, aunque parezca lo contrario, es donde está el problema: toda la documentación, casi todos los manuales y, desde luego, la gente que programa estas maravillas pertenecen al mundo técnico y tecnológico. Por ejemplo, la inmensa mayoría de los manuales de LaTeX que se pueden encontrar tienen enormes listas de símbolos matemáticos (porque es un formato muy potente con las matemáticas), pero poca información acerca de otros usos. Y si puede con la edición profesional de complejísimas fórmulas, ¿podrá con los símbolos fonéticos? Puede, ya os digo yo que sí. Y con la poesía, y las tablas, y las imágenes, y…

Tras esta introducción / justificación, os cuento lo que me propongo: comenzar una serie de artículos que, comenzando por el principio, aunque sea repetir cosas ya sabidas por muchos y muy fáciles de encontrar en la red,  y poco a poco, se metan en profundidad en parcelas puramente de estudios literarios o, de manera genérica, humanísticos. Estarán basados en lo que yo he ido aprendiendo lentamente durante estos años de carrera, habrá muchas cosas que necesitéis saber y que yo no sepa resolver. Por eso lo mejor es que preguntéis, porque colaborando, preguntando, todos aprendemos algo, sobre todo yo, que es lo que me interesa.

También pretendo continuar con las entradas en “Japonés paso a paso”. Paciencia conmigo, os lo ruego. Pero mi intención es seguir con ellas, que así me sirven de repaso.

¡Bienvenidos a Bokunoshumi!