LaTeX 8: tablas

Poco a poco vamos avanzando en el conocimiento de LaTeX y después de aprender a insertar imágenes seguimos profundizando en los entornos flotantes más útiles con las tablas.

Las tablas

Una tabla no es más que un conjunto ordenado de datos, y aunque el ejemplo más inmediato que se nos viene a todos a la cabeza es el de una hoja de cálculo, cualquiera de las ocasiones en que vemos datos organizados en filas estamos ante una tabla. Los datos no tienen por qué ser numéricos, como puede suponerse. Se verá en el ejemplo, en el que se diseñará una tabla con una declinación latina.

Después de esta mini introducción de Perogrullo, seguimos.

Igual que las imágenes, las tablas se insertan directamente o bien en medio de un marco flotante que no solo se mueve dentro del documento para organizar su aspecto como mandan los cánones sino que permite alguna funcionalidad más, como el texto al pie, etiquetas para referenciar la tabla, etc.

Sin embargo, hay una gran diferencia con las imágenes, y es que un entorno engloba la tabla y otro entorno proporciona el marco flotante, de manera que se encuentran dos entornos anidados, tabular y table.

El entorno «tabular»

El entorno tabular, al igual que el resto de entornos, se engloba entre las marcas begin y end, así:

\begin{tabular}
\end{tabular}

y es el que define el contenido y aspecto de la tabla. La marca de apertura tiene un argumento obligatorio a continuación en el que se definen el número de columnas, la alineación del texto en las columnas y las líneas verticales que las separan. El método es muy sencillo: entre corchetes se incluyen tantas letras como columnas separadas con una pleca o barra vertical si deben separarse con una línea vertical y sin esta si no hay línea divisoria. Las letras que se deben incluir son l (left) para alinear la columna a la izquierda, c (center) para centrar el texto en la columna o r (right) para alinear a la derecha.

En el ejemplo queremos tres columnas alineadas a la izquierda (una para la lista de casos, otra para el singular y una tercera para el plural) sin división alguna, por lo que las marcas del entorno serían, simplemente,tres eles seguidas:

\begin{tabular}{lll}
\end{tabular}

Al cambiar {lll} por {l|cc}, por ejemplo, se conseguiría una columna alineada a la izquierda separada de la segunda por una línea vertical y, a continuación, dos columnas con el texto centrado. La pleca puede estar en cualquier posición, como en {|c|c|c|c|} (cuatro columnas centradas con líneas verticales delimitando cada columna a ambos lados). Mi experiencia me demuestra que, en cierto sentido, cuantas menos líneas más clara resulta la lectura de la tabla, sobre todo en tablas con texto como estas, así que procura no abusar.

A continuación va la tabla propiamente dicha. Consta, básicamente, de tres elementos:

  • un ampersand (&) que separa el texto de una celda del de la celda contigua,
  • una doble barra ivertida que marca el final de cada fila (), y tantas marcas \hline como sean necesarias intercaladas entre las filas para separar estas con líneas horizontales
  • y, por supuesto, el propio texto de las celdas.

Por lo tanto, con lo visto hasta ahora, una tabla sería algo como:

\begin{tabular}{lll}
  &Singular&Plural\\
  \hline
  Nom.&consul&consules\\
  Voc.&consul&consules\\
  Ac.&consulem&consules\\
  Gen. & consulis & consulum\\
  Dat. & consuli  & consulibus\\
  Abl. & consule  & consulibus\\
  \hline
\end{tabular}

Es una tabla sencilla con el texto alineado a la izquierda y sin divisiones verticales. Dos líneas hacen de separación de los encabezados de las columnas del resto y de límite inferior. Esta es la tercera declinación latina con tema en consonante y sin desinencia en el nominativo singular. Nótese que en las primeras filas el ampersand separa el texto de las celdas directamente, mientras que en las tres últimas hay unos espacios entre estos elementos. Es nada más que para dejar constancia de que ambos modos de proceder son válidos y solamente es la legibilidad la que aconseja el segundo sistema. Fíjate también que la primera fila empieza con & directamente para dejar en blanco el que sería el encabezado de la primera columna.

Ahora bien, el problema que había con las imágenes insertadas tal cual en el medio del texto continúa: no hay posibilidad de variar la posición para permitir mejorar el resultado, y no podemos insertar un pie de foto ni una etiqueta válida para establecer una referencia. Para eso se necesita, como mencioné antes, un entorno flotante que englobe a este.

El entorno «table»

Table es un entorno flotante para situar una tabla en el lugar apropiado en el texto y «contener» elementos asociados a la tabla aunque no formen parte propiamente de esta, como la leyenda o texto bajo la tabla, etiquetas para referenciar, alineación, etc.

En primer lugar está la elección, opcional, del lugar preferente de la tabla con respecto al texto. No querría repetirme mucho, así que te recomiendo que visites el artículo anterior de esta serie para conocer los detalles, pero básicamente consiste en poner entre corchetes, tras la marca de inicio del entorno, un código consistente en h (situar aquí), t (situar al inicio de la página actual o página siguiente), b (situar al final de la página actual o de la página siguiente) y p (situar en página aparte).

A continuación, una orden \centering centrará la tabla horizontalmente y finalmente la tabla propiamente dicha contenida en un entorno tabular (que es el código que está más arriba).

Una vez insertada la tabla, antes de cerrar el entorno table, se pueden introducir la leyenda y la etiqueta, con las órdenes \caption y \label, respectivamente. Ambas incluyen, entre llaves, el texto deseado, bien para ser mostrado bajo la tabla, bien para establecer una referencia cruzada.

Dentro de la leyenda recordemos que se puede incluir cualquier orden que formatee el texto, notas al pie (ver el artículo anterior para detalles sobre cómo incluir notas al pie), etc.

Final

Ahora un ejemplo completo. Para complicarlo todo un poco he incluido elementos de formateo de texto (texto en cursiva y versalitas). En este caso he escogido p como marca de situación de la tabla. Aparecerá en una página aparte, separada del texto, acompañada del resto de declinaciones en las que se ha seguido el mismo sistema.

Además de valernos como ejemplo de tabla de texto, sin valores numéricos, nos servirá para aprender algo de la inserción de caracteres «no estándar», como las vocales con marca de cantidad en lugar de acento. Volveremos sobre esto cuando hablemos de fonética, pero servirá de introducción. Pero por el momento fíjate en la última columna, es decir, el texto entre el segundo & y la doble barra final de las tres primeras filas: dice \textsc{consul\=es}. La primera parte es la indicación de texto en versalitas, que va entre llaves, y en este texto formateado se ve una antibarra con signo igual. Es la marca de sílaba larga latina, la marca de cantidad. La secuencia \=a da como resultado una a larga (esa pequeña raya horizontal sobre la letra).

El código completo que valdrá de ejemplo incorporando todo lo explicado hasta ahora es el siguiente:

\begin{table}[p]
  \centering
    \begin{tabular}{lll}
      &\textit{Singular}&\textit{Plural}\\
      \hline
      \textit{Nom.}&\textsc{consul}&\textsc{consul\=es}\\
      \textit{Voc.}&\textsc{consul}&\textsc{consul\=es}\\
      \textit{Ac.}&\textsc{consulem}&\textsc{consul\=es}\\
      \textit{Gen.}&\textsc{consulis}&\textsc{consulum}\\
      \textit{Dat.}&\textsc{consul\=i}&\textsc{consulibus}\\
      \textit{Abl.}&\textsc{consule}&\textsc{consulibus}\\
      \hline
    \end{tabular}
    \caption{\textit{Tercera declinación con tema en consonante y
    sin desinencia en el nom. sing (masculinos y femeninos):
    \textsc{consul, consulis} `cónsul'}.}\label{tbl:3declcons}
\end{table}

Y el resultado final tras la compilación es:

Puede verse la alineación, las líneas divisorias horizontales, la cursiva, las versalitas y la marca de vocal larga, así como el texto indicativo bajo la tabla que a su vez incluye algunas de estas marcas de formato.

Y esto es todo por el momento. Más sobre \LaTeX en próximas entregas.

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LaTeX 7 – imágenes

Ya han pasado algunos capítulos de esta serie y ya se puede escribir un documento básico, con un preámbulo y ciertos elementos como texto en negrita o cursiva, citas, notas al pie, etc. Introduciremos ahora unos nuevos elementos que serán, no solo útiles en sí mismos, sino una excusa para aprender algo más acerca de los entornos. Me refiero a las imágenes y a las tablas.

Las imágenes

Las imágenes (igual que las tablas, por cierto), pueden ser incluidas tal cual, a pelo, o dentro de un entorno que proporcionará algunas funcionalidades extra.

Insertar una imagen

Para insertar una imagen son necesarias dos cosas: la imagen en sí (obviamente) y cargar un paquete en el preámbulo que permita tal cosa.

Lo primero, la imagen, ha de estar en el mismo directorio en el que está el archivo .tex a la hora de compilar o, si no, en un directorio conocido que hay que especificar cuando se inserte la imagen.

Lo segundo, en el preámbulo se carga el paquete graphicx:

\usepackage{graphicx}

Y en el lugar en el que se quiere insertar la imagen se especifica el siguiente código:

\includegraphics{imagen.png}

Y ya está, con esto quedará la imagen insertada en el texto y \LaTeX se encargará de ajustarla lo mejor posible. Aún así, faltan cosas.

Una de esas cosas que faltan es la posibilidad de ajustar el tamaña relativo de la imagen respecto al texto. Para eso se añaden parámetros opcionales (entre corchetes) al código anterior especificando la anchura de la imagen (width) respecto a la anchura del área de texto (textwidth). Queda como sigue:

\includegraphics[width=0.75\textwidth]{./fotos/imagen.png}

En este ejemplo la imagen llamada imagen.png, guardada en la carpeta fotos dentro del mismo directorio del archivo .tex, se redimensionará a un 75% del ancho del texto.

Otra cosa que se puede añadir, y algo además muy útil, es poder indicar si la imagen ha de preferirse en la parte superior o inferior de la página, si se desea forzar que aparezca en la posición en la que está el código respecto al resto del texto, etc. Para mí, sobre todo, está también la posibilidad de incluir una leyenda bajo la imagen con una numeración (algo como Figura 3: Nudos marineros.) y una etiqueta para poder referirnos a ella en las referencias cruzadas. Para ello hay que insertar la imagen dentro de un entorno que sirva de «contenedor».

El entorno «figure»

Exactamente igual al entorno quote usado para las citas literales (ver la tercera entrada de esta serie) y a cualquier otro entorno que se pueda usar en \LaTeX, este se engloba entre órdenes de apertura y cierre:

\begin{figure}
  Aquí todo lo referente a la imagen
\end{figure}

Y es dentro de estas dos órdenes donde todo lo necesario para la definición de la imagen irá insertado. Para empezar, la misma imagen, con su enlace, tamaño en relación al texto, etc. Pero también, como dije antes, alguna cosa más.

Justo después de la marca de apertura del entorno, una marca opcional (y por lo tanto entre corchetes) indica la posición de la imagen en relación a la página. Esta posición se indica con los códigos:

  • h : la imagen se posiciona aquí (here) en relación al texto circundante, es decir, después del párrafo precedente y antes del párrafo siguiente. En realidad, es demasiado restrictivo y \LaTeX lo cambiará automáticamente por ht.
  • t : la imagen va en la parte superior de esa página (top) o la siguiente, independientemente del lugar en el que se escriba el código en relación al texto circundante.
  • b : la imagen se sitúa en la parte inferior de esa página (bottom) o la siguiente.
  • p : se crea una página a propósito para la figura.

Estos códigos pueden escribirse juntos por orden de preferencia para indicar las opciones posibles. Recuerda que el objetivo es conseguir el mejor resultado, por lo que \LaTeX puede escoger modificar estas preferencias con este objetivo, incluso mostrando la imagen en la página siguiente (los entornos son «entornos flotantes», se mueven). Para forzar la posición escogida a pesar de que el programa entienda que no es óptimo se usa !. Esto lo que hace es ignorar las restrictiones autoimpuestas de un máximo de 2 objetos en el comienzo de la página, un máximo de 1 objeto al final de la página y un máximo general, obviamente, de 3 objetos. La opción por defecto, sin especificar nada, es tbp. Mi elección, en muchos casos, es \begin{figure}[htb].

Ojo: hay que entender que estos entornos flotantes pueden moverse según el tamaño de los párrafos adyacentes, el tamaño de la imagen, etc., por lo que siempre es buena idea hacer referencia a las imágenes, o figuras, con una referencia cruzada (si tienes dudas sobre cómo funcionan las referencias dentro de un texto, échale un vistazo al cuarto artículo de esta serie, en el apartado Referencias cruzadas), de manera que no importa dónde esté la imagen, siempre habrá un modo sencillo de encontrarla.

Ojo (segunda parte): el arte de colocar las figuras en su sitio es eso, un arte, y no se puede tratar todo de la misma manera, el objetivo es la legibilidad y coherencia en un texto, no el que así ya vale o es que me gusta más. De hecho, el manual de KomaScript, un conjunto de clases del que hablaré en su momento, menciona que

Estos entornos flotantes son a menudo mal entendidos por los principiantes, que suelen buscar una posición fija para las figuras en el texto. Sin embargo, como estos entornos están referenciados en el mismo texto, en la mayoría de los casos esto no es necesario. Además, tampoco es razonable, porque estos objetos solo se pueden incluir en una página cuando hay espacio suficiente. Si no es el caso, el objeto debe moverse a la siguiente página dejando probablemente un gran espacio en blanco en la página precedente.

A menudo uno se encuentra los mismos argumentos opcionales para todos los objetos flotantes, lo que tampoco tiene sentido. En esos casos sería mucho mejor variar el parámetro estándar de manera general.

Traducción propia.

Por lo tanto, aunque no lo parezca al principio, en realidad el funcionamiento general de \LaTeX suele ser, como en casi todo, el mejor.

Ya está definido el entorno, su posición preferente y la imagen que contendrá. Pero esta imagen aparecerá en línea con el texto, es decir, alineada a la izquierda (por más que el texto esté justificado). Para centrarla, que es lo debido, incluiremos una orden \centering antes de la orden con la que se inserta la imagen.

Finalmente, después de la imagen, el texto que la acompaña o leyenda. El texto que se escriba irá precedido, si se usan las opciones para español, de la palabra Figura seguida de un número ordinal que permitirá identificar la imagen entre el resto, así como incluirla en el Índice de figuras si lo hay. Para insertar una leyenda se usa la orden \caption{texto bajo la imagen}.

Este texto aparecerá centrado y bajo la imagen. Hay maneras de cambiar esta apariencia, pero ya será complicar mucho las cosas.

Lo único que queda para tener una imagen perfectamente insertada en el texto es una etiqueta que permita que las referencias cruzadas encuentren un punto de destino. Eso, como vimos, se logra usando \label.

El código resultante de tanto añadir cosas es el siguiente:

\begin{figure}[ht]
  \centering
  \includegraphics[width=0.9\textwidth]{./imagenes/rustica.png}
  \caption{Escritura rústica romana.}
  \label{rust}
\end{figure}

Y ya ves el resultado. Si las opciones de idioma del preámbulo son distintas, la imagen será nombrada de forma distinta de acuerdo al idioma seleccionado.

Tras insertar la imagen, las referencias Ver figura \ref{rust} en la página \pageref{rust}. se verán como «Ver figura 2 en la página 17».

Notas al pie en la leyenda

Algo que no es muy obvio a simple vista es la manera de insertar una nota al pie como en el ejemplo de la foto:

El problema con las notas al pie es que no pueden estar dentro del entorno figure, pero el texto que figura al pie sí que debe estar dentro. ¿Cómo hacer entonces?

Hay que insertar una «pareja de marcas» en la que una, la interna al entorno, llame al texto de la nota al pie. En el lugar en el que se desea que aparezca la nota el código \footnotemark llama al primer lugar en el que se encuentre su «pareja», \footnotetext{Texto de la nota}. En un caso así, el código quedaría como sigue:

\begin{figure}[ht]
  \centering
  \includegraphics[width=0.9\textwidth]{./imagenes/mayuscula.png}
  \caption{Escritura mayúscula romana.\footnotemark}
  \label{mays}
\end{figure}
\footnotetext{Imagen extraída de Wikipedia.}

Nótese que \footnotemark está dentro de los corchetes que definen el pie de foto, o sea que funciona exactamente como una cita al pie normal y corriente. No deben mezclarse estas «parejas» de etiquetas, pues el texto seleccionado es el primero que aparezca dentro de una marca footnotetext, de modo que lo más sensato es ponerlo justo después del entorno flotante, no todo junto al final del documento.

Iba a decir que no hay mucho más que decir, pero no es verdad. Solo la parte del manual de KomaScript con las opciones para formatear la leyenda de la imagen ocupa un buen número de páginas, lo que nos da una idea de la potencia disponible. Pero estamos, todos nosotros, empezando en esto, así que paciencia.

Como siempre, esta es una entrada original de Bokunoshumi, en una de las series de artículos que más me gustan. Espero que os sea de alguna utilidad.

Markdown para humanistas: introducción

Todos sabéis que uno de mis objetivos en esta serie de artículos es llevar ciertas herramientas libres y sencillas al mundo de los estudiantes (y profesores) de letras y otras enseñanzas (y profesiones) relacionadas con las humanidades.

Pero el uso de herramientas libres y sencillas, por más libres y sencillas que sean, no deben implicar una mayor carga de trabajo para un resultado similar. Y aunque el uso de HTML se podría considerar como universal en el sentido de que puede visualizarse en cualquier dispositivo[^1], desde luego es poco práctico a la hora de leerlo «en crudo», sin procesar por un navegador. Cuando comenzé esta serie alguien me comentó que efectivamente HTML no era práctico. Haciendo oídos sordos a lo que era un sabio consejo de quien sabía bastante más que yo me adentré en el mar de etiquetas y traté de que me siguiérais por él.

Craso error.

Pero, por fortuna, Markdown viene al rescate. Por dos razones fundamentales:

  1. Es texto plano y, por lo tanto, no depende de una herramienta concreta. Cualquier editor de texto, por cutre que sea, puede escribir, crear o editar archivos en Markdown. Además es multiplataforma, estándar, etc. En fin, todas y cada una de las ventajas del texto sencillo (¿hace falta que te recuerde la pesadilla que puede resultar editar un archivo de Güór de 2019 en ese ese estupendo Ófis 95 del ordenador viejo que es justo el que tienes a mano?).
  2. Es legible tal cual se escribe. Las marcas de formato son mínimas y apenas molestan la lectura. Es más, prácticamente son autoexplicativas de sencillas que son.

Solo por estas dos razones, Markdown ya es el candidato idóneo para escribir texto formateado. Es, por sencillo, fácil de aprender, rápido de escribir y fácil de leer. Tengo que reconocer, sin embargo, que me costó centrarme en Markdown en detrimento del todopoderoso Org-mode en Emacs. Pero el hecho de dedicar los artículos a texto y no a organización me ha hecho decantarme por un formato no dependiente de un programa en concreto.

Pero hay una razón más: aunque debe ser exportado (el archivo .markdown) para lograr un resultado final (al contrario que HTML, que puede ser visualizado al momento en un navegador), este resultado final es bastante más flexible. Podrá ser un archivo ODT para ser abierto por LibreOffice, HTML para navegadores, LaTeX para ser perfeccionado hasta el infinito, PDF para producir una salida impresa, ePub o FB2 para libros electrónicos… En un principio, esta necesidad de exportar el archivo a un formato diferente fue lo que me llevó a HTML como ya he comentado, pero en realidad no es un problema y veremos por qué. Como dije más arriba, el texto es sí es legible y, por lo tanto, manejable sin exportar; además su compatibilidad con HTML (más adelante hablaremos de esto) hace que numerosas plataformas de publicación, como WordPress, Gitlab o Medium, sean compatibles con Markdown: puedes pegar el texto en este formato o escribirlo directamente en sus editores. Pero la razón principal por la que realmente el asunto de la exportación no es un problema es que existen numerosas formas de hacerlo. Una puede ser la utilización de un editor on-line (como Dillinger, hackmd.io, Markua y otros), los cuales suelen ofrecer directamente esa opción en los menús. Mi alternativa preferida es usar Pandoc. Pandoc es libre, multiplataforma y la herramienta de conversión de formatos más potente que hayas visto.

Resumiendo: tenemos un formato de texto plano, con las ventajas de compatibilidad y longevidad que conlleva; que tiene una sintaxis muy sencilla que lo hace apto incluso para tomar apuntes; que es útil por sí mismo precisamente por esa sencillez que hace el archivo bruto perfectamente legible; y que además es exportable a diversos formatos finales a través de múltiples herramientas a escoger.

Dicho todo esto, me parece obvio que es sumamente atractivo para ser utilizado en numerosas ocasiones. Por ejemplo, utilizar Markdown es una opción fantástica para tomar apuntes o para producir textos destinados a ser publicados en la web (esta entrada ha sido escrita usando Markdown en el editor Emacs y pegada luego tal cual en WordPress), para producir fácilmente documentos de calidad impresos desde archivos PDF, etc.

Hay un montón de páginas en las que se puede aprender la sintaxis básica orientada a fórmulas matemáticas y documentos científicos, en estas cosas los de ciencias nos dan cien vueltas. Pero en esta serie de Bokunoshumi que aquí comienza (recomienza en realidad) nos orientaremos siempre hacia el campo del texto.

[ACTUALIZACIÓN] Me he dado cuenta, al momento de publicar esto, que a pesar de lo que dice la documentación, WordPress no maneja bien las citas al pie. En fin, cada herramienta es de su padre y de su madre y estas cosas pasan.

[^1]: Si no sabes por qué menciono aquí el uso de HTML, puedes repasar los objetivos iniciales de esta serie de artículos aquí.

LaTeX 6: poesía y otros versos

Aquí estamos de nuevo con una nueva entrega de la serie de artículos acerca del uso de \LaTeX para los de letras. Y, lógicamente, dentro de «las letras», el verso, la poesía, es una parte importante.

Aquí, un ejemplo con la desternillante La venganza de Don Mendo.

\begin{verse}
¡Puñal de puño de aluño!...\\¡Puñal de bruñido acero,\\
orgullo del puñalero\\que te forjó y te dio bruño!
\begin{flushright}
Jornada II, 81.
\end{flushright}
\end{verse}

Es un entorno que no se preocupa de llevar los finales de línea al borde de la página sino que lo justifica a la izquierda, y sangra el texto algo más que la medida estándar.

Es muy sencillo de utilizar: si se recuerda que el salto de línea es como un espacio y que dos saltos de línea son un nuevo párrafo, es fácil ver que las dos barras invertidas son la marca de final de verso para introducir un salto de línea sencillo, sin el espacio o el sangrado propios de un párrafo nuevo.

Hay otro entorno anidado dentro de verse, el entorno flushright, que justifica el texto a la derecha, perfecto para la cita del autor o el fragmento. Los entornos pueden anidarse sin mayor preocupación que respetar el orden de apertura y cierre, tal y como se muestra en el ejemplo. En este caso hay dos niveles: verse y flushright, pero podría haber, por ejemplo, un entorno quote dento de flushright.

El resultado sería algo similar a:

¡Puñal de puño de aluño!
¡Puñal de bruñido acero,
orgullo del puñalero
que te forjó y te dio bruño!

Jornada II, 81.

Lamentablemente, esta plataforma no permite el uso directo del código \LaTeX salvo en ecuaciones matemáticas, de manera que el resultado que ves es… muy pobre. Para comprobar convenientemente cuál es el resultado final puedes echar un vistazo a este archivo que incluye los entornos verse y quote en la compilación (el entorno quote ya lo habíamos visto en la tercera entrega de la serie), además de cursivas, versalitas, justificado a la derecha, centrado, etc. Son dos páginas provenientes de otros tantos trabajos sobre teatro presentados en la universidad el curso anterior.

Lo que vendrá este año

Tenía muchos planes para esta bitácora para 2018, entre ellos la serie de artículos sobre \LaTeX y HTML. Para el 2019 el plan es seguir con esto y alguna cosa más que será interesante, o eso creo.

Pues respecto al primera asunto, la serie sobre el texto plano y su tratamiento dedicada a quienes no están familiarizados con la informática, no está abandonada sino «en suspenso». En parte porque, coincidiendo con algunos comentarios que he recibido por otros canales, efectivamente HTML no es un lenguaje adecuado para manejar el texto. Sí lo es, quizás, para compartir un documento de manera que pueda ser leído en cualquier dispositivo, pero no para escribir, tomar apuntes o simplemente manejar el texto. Para eso es infinitamente más sencillo, más rápido de aprender y más fácil de usar Markdown. También Org-mode, de Emacs, que además sirve para muchas más cosas, desde agenda a tablas. Pero creo que Markdown coincide más con el objetivo de la serie de encontrar una herramienta enfocada en el texto y lo más autónoma posible, y numerosos editores pueden mostrar el formato básico de Markdown, no así Org-mode, que depende mucho más de Emacs. Aunque Emacs es «El Editor», la autonomía es prioritaria en mi opinión. El plan, pues, es cancelar los artículos sobre HTML y comenzar con Markdown.

Respecto a los nuevos proyectos, son en principio tres. El primero es utilizar una RaspberryPi como servidor DNS para la red local. Es una que uso como servidor de descargas y está encendida 24 horas al día, 7 días a la semana. Dado que el servicio de DNS tampoco representa una carga de trabajo inasumible, pues vamos a hacernos más independientes de las censuras de los ISP y, al mismo tiempo, conseguir acelerar la carga de páginas en los dispositivos de nuestra red.

El segundo de los proyectos es una serie sobre otra de mis aficiones, una que aún no había aparecido por aquí nunca: correr descalzo. Lo que vendrá no es más que un diario de cómo va funcionando el correr descalzo empezando de cero. Respecto al formato, aún no lo tengo decidido, pero creo que habrá una entrada muy corta cada día que corra y una especie de recopilación en página aparte.

Y el tercero se refiere a dejar alguna referencia y posiblemente algún tutorial acerca de i3, el nuevo entorno de escritorio que estoy usando desde hace algún tiempo y me tiene enamoradito. Los consumos de recursos son ridículos, es fácil de configurar aunque sea con un archivo de texto y es extraordinariamente potente a la hora de trabajar con él.

Espero que esto os sea de utilidad o, por lo menos, os sirva como curiosidad o lectura placentera

No es Klingon

Hoy os traigo un enlace a un proyecto estupendo en el que he empezado a colaborar.

La inciativa parte de la gente de El binario y es un glosario de términos técnicos para simplificar la comprensión de esos textos y esas conversaciones llenas de jerga en las que a veces nos vemos envueltos. ¿No te ha pasado nunca que hablas con gente que entiende de servidores, de protocolos de comunicación, de criptografía o de sistemas operativos y te parece que hablan en otro idioma?

Para enterarnos de qué va la cosa está No es Klingon, para dar explicaciones sencillas a términos que no se entienden a la primera, pero tampoco son tan complicados si alguien te los explica convenientemente.

Echadle un vistazo, que merece la pena. Hay un sencillo índice alfabético en la parte superior que permite encontrar lo que se busca a la primera. También hay un medio de contacto para proponer definiciones y solicitarlas. Ya puestos, confieso que yo mismo soy muy dado a eso, a introducir terminología en idioma alienígena, de manera que aprovecho para avisar de que si hay algún palabro de los que pululan por esta bitácora llamada Bokunoshumi que no se entiende, deja un comentario y se explicará convenientemente.

Por cierto, si alguien no lo sabe, el Klingon es un idioma artificial inventado para la serie de televisión Star Trek. Ha terminado siendo una lengua completa, con su escritura, su gramática, su vocabulario y sus curiosidades «culturales». Hay, cómo no, mucha más información en la Wikipedia.

He catalogado esta entrada en «informanidades» porque es una de las carencias de los dedicados a eso de las humanidades: los términos informáticos.

HTML 6: imágenes, audio y vídeo

En una nueva entrega de esta serie dedicada a los lenguajes de marcado para «los de letras» nos dedicaremos a una de las grandes (si no la más grande) ventajas de HTML sobre otras maneras de tratar texto, y es la posibilidad no solo de enlazar distintos documentos y recursos en la red, sino de introducir sonido, imágenes o directamente vídeo dentro de un documento. Si pensabas que los libros súper complejos que solo Adobe Digital Editions puede abrir eran necesarios por motivos académicos, olvídate. Es una estafa, solo existen para que no puedas hacer lo que quieras con ellos. Imagina las posibilidades que tienes a tu disposición para elaborar recursos para el aula, apuntes para ti o para tus alumnos, etc. Seguir leyendo