Correr descalzo: el primer accidente

Bueno, en realidad no es propiamente un accidente, y además fue culpa mía, pero podríamos decir que es el primer contratiempo.

Resulta que, vista la cantidad de kilómetros que se iban acumulando despacio, despacio desde que empecé esta aventura el 31 de diciembre del año pasado, llegué a la conclusión de que estaría bien acabar el año habiendo corrido 365 kilómetros, a kilómetro diario. Y parece que lo voy a conseguir.

Y esta semana, que era cuando hacía el kilómetro 350, voy y me hago daño. Y es culpa mía, porque, aunque no llovía, el suelo estaba anegado de agua y salí de casa como un crío de siete años chapoteando de charco en charco. Y caí en el error de «buscar el charco», haciendo por pisar cuanta poza me encontraba sin pensar en nada más. Y pisé donde no hay que pisar nunca: en uno de esos apozamientos que quedan junto a los bordillos de las aceras, en un cruce entre dos calles. Ahí es donde van a parar todos los pequeños cristales, chapas de botellas y toda cuanta poquería arrastra el agua. Y con uno de esos cristalitos, seguramente de los restos de alguna colisión entre coches en el cruce me hice un corte.

Se confirma que los terrores de cada uno que comenta el tema están justificados: ¿Descalzo? ¿En serio? ¿Y si pisas un cristal? Como contrapartida, algo bueno: el corte es pequeño, unos dos milímetros, y, en realidad, no me impidió continuar mi camino.

También se confirma, por lo tanto, que no es tan terrible como parece, las calles no están sembradas de agujas infectadas puestas hacia arriba. En realidad, esto fue a poca distancia de casa, e hice mi recorrido habitual sin ningún problema. Ni siquiera me di cuenta de que el corte era real hasta que volví después de correr cuatro kilómetros incluyendo la hierba y la grava del parque. Al notar alguna molestia en el mismo punto varias veces, le eché un vistazo al llegar a casa y, efectivamente, un pequeño corte en la piel era el causante. Tampoco está tan mal: 2 mm. de corte en 350 kilómetros me parece una proporción aceptable.

En fin, nada serio. Lo dejaré unos días para que se cure bien y vuelta a hacer el cabra por estas calles solitarias.

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