Estamos ya en la tercera entrega de la serie dedicada a \LaTeX para las humanidades. Con esta remataremos la parte más sencilla, que nos permitirá hacer una edición básica, aunque completa, de un texto puro, como una novela. Esta entrada será un poco larga, pero a cambio contiene mucha información nueva.

Anteriormente hemos creado el documento y le hemos dado una estructura lógica. Siguiendo esta dirección «de dentro hacia afuera» veremos primero cómo formatear partes del texto, y dejaremos para más adelante cómo agregar un índice al principio (o al final) y la página de título. Comencemos:

Cursiva, negrita, versalitas

Los formatos básicos que podemos encontrar en un «texto puro» no son muchos: letra cursiva o negrita, párrafos citados, notas al pie y poco más. La letra cursiva es una variante inclinada y «a mano» de la tipografía que se utiliza en el documento. No debe confundirse con la tipografía inclinada, que es la misma que la normal pero inclinada (compara \textit{tipograf\'ia cursiva} con \textsl{tipograf\'ia inclinada}). La primera es la más usual y la que más nos interesa. Para conseguir un texto en cursiva en medio de un texto en redonda el código es el siguiente:

Esto es un \textit{texto en cursiva} en medio de texto en redonda

Solo por curiosidad, el tipo inclinado se logra con la orden \textsl y el texto entre corchetes. También por curiosidad o para que sea más fácil de recordar textit viene de text italic y textsl viene de text slanted. Otra cosa diferente es el enfatizar una palabra o una porción del texto. Visualmente no es más que texto en cursiva en medio de texto en redonda, pero con una diferencia: cuando el texto está en cursiva, como en una cita literal, lo enfatizado se verá en redonda. Por eso, para no tener que preocuparse de qué aspecto tiene el texto circundante, tenemos la orden de enfatizar (\emph). Para comprobar el funcionamiento, prueba este código (y por favor, obvia el contenido de la frase):

Hay verbos \emph{difíciles}, como el de la frase: \textit{Yo jamás \emph{hubiera previsto} el desenlace de los acontecimientos.}

Cuyo resultado será:

Hay verbos difíciles como el de la frase: Yo jamás hubiera previsto el desenlace de los acontecimientos.

En este ejemplo hay una palabra enfatizada (difíciles se verá en cursiva) y luego dos órdenes anidadas, una que pone la frase de ejemplo completa en cursiva y, dentro de ella, una que enfatiza el verbo hubiera previsto. Este último se verá en redonda en medio de texto en cursiva. Por cierto, no hay problema con la anidación de órdenes, se pueden insertar citas dentro de notas al pie, texto en cursiva dentro de notas al pie dentro de pies de foto, etc.

Otro aspecto importante y generalmente poco recordado es el de las versalitas. Las versalitas son letras mayúsculas que ocupan el espacio del cuerpo de las minúsculas o un poco más, mientras que las mayúsculas son mayores. No parecen muy usadas, pero sí lo son, mucho, en la numeración romana de los siglos (o en las citas latinas literales), hay una gran diferencia entre escribir los números romanos en mayúsculas o en versalitas. Puedes comprobarlo en los libros que tengas en la estantería, a poco que estén bien editados los siglos se numeran en versalitas:

La Revolución Francesa tuvo lugar en el siglo \textsc{xviii}

Observa que, dentro de los corchetes que engloban el texto que ha de aparecer en versalitas, este está en minúsculas. Si estuviera en mayúsculas serían letras de tamaño normal, y no es lo que queremos.

Como última marca de formato está la negrita, una tipografía más gruesa para resaltar texto. Se consigue con una orden similar a las anteriores:

Texto normal y \textbf{texto en negrita.}

Recapitulando, tenemos las órdenes \textit para la cursiva, \emph para enfatizar, \textsc para las versalitas y \textbf para la negrita.

Citas

Lo siguiente que incluiremos son las citas, lo que nos permitirá aprender qué son y cómo funcionan los entornos. Hay algunas órdenes, que aunque pueden funcionar como hemos visto hasta ahora, también pueden funcionar como entornos, otras solo de esta manera. Un entorno es una fracción del texto insertada entre dos órdenes, una de apertura y otra de cierre, que tienen un efecto sobre él. Normalmente son fragmentos amplios, pero no tiene por qué serlo. Los entornos comienzan con \begin{entorno} y terminan con \end{entorno}, donde entorno es la orden concreta que afecta al texto. Nuestro primer entorno, el párrafo citado, funciona de la siguiente manera:

Para entenderlo mejor, será necesario remitirnos al autor:

\begin{quote}
La definición de \textit{Derecho Romano} no debe seguir
las directrices usuales de la crítica encabezada por
D. Fulanito, si bien sus opiniones no son en absoluto
desechables.
\end{quote}

Con lo que esperamos que haya quedado todo aclarado.

Perdón a los especialistas en leyes. Una vez que escribas este código dentro de un documento y lo compiles verás que el fragmento citado tiene un sangrado mayor y un tamaño de letra ligeramente menor que el texto general para diferenciarlo. Es otro ejemplo de la despreocupación que supone que \LaTeX se ocupe del formato, el ajuste del sangrado, tamaño de letra, etc. Solo hay que indicar dónde empieza y dónde termina el texto en que consiste la cita.

Otros entornos útiles son los que permiten hacer listas numeradas, aclaraciones de conceptos, alinear texto a la izquierda o a la derecha, etc. Pero poco a poco, paciencia.

Y recuerda que esta es una entrada original de Bokunoshumi.

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2 comentarios en “LaTeX 3: formatos de texto

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