22
ene
15

Configurar Identicurse para usar con Quitter (u otro nodo de GNU Social)

Esta es una entrada preliminar que será corregida una y otra vez antes de su versión definitiva. De momento solo sirve como guía básica para hacer funcionar el programa.

images

Identicurse es un programa que funciona en línea de comando y se encuentra en los repositorios de la mayoría de distribuciones GNU/Linux. La que me interesa, Debian, lo empaqueta para la versión estable y también para la versión de pruebas (ahora mismo, Jessie).

1. Instalar el programa:

aptitude install indenticurse

2. Descargar un fichero de configuración estándar.

3. Abrir este fichero y modificar los valores de nombre de usuario, ruta de la API y contraseña en las primeras líneas.

4. Modificar la ruta para la API según el nodo de cada cual. La dirección para Quitter en Islandia es https://quitter.is/api/, para Suecia https://quitter.se/api/, para Noruega https://quitter.no/api/ y para España https://quitter.es/api/. En el caso de LoadAverage la dirección es https://loadaverage.org/api/.

5. Crear el directorio .identicurse en la carpeta de usuario:

mkdir .identicurse

6. Copiar el archivo de configuración a este directorio (copiar, no mover):

cp config.json .identicurse/config.json

7. Abrir el programa:

identicurse

8. Esperar a que cargue los quitts y cerrar el programa presionando «q».

9. Eliminar el archivo de configuración y repetir la operación:

rm .identicurse/config.json && cp config.json .identicurse/config.json

10. Listo. Ahora, a pelearse con el funcionamiento (1-5 para moverse por las pestañas, i para escribir, Enter para enviar, / para buscar, i/ para introducir comandos, c para abrir la conversación en contexto y x para cerrar la pestaña actual), pero en la pestaña de ayuda y en el mismo archivo de configuración hay numerosísimos datos que ayudan a cogerle el tranquillo enseguida.

Y listo. Fácil y sencillo.

13
ene
15

Cómo usar Newsbeuter para sincronizar la cuenta de Newsblur (o The Old Reader)

rss

Hace tiempo, en una entrada anterior, me maravillaba de un descubrimiento, el de Newsbeuter, un programa rápido y ligero, en consola, para la lectura de noticias. Un agregador RSS en consola, vamos.

Una de las grandes virtudes de este programa es su gran capacidad para servir de lector de agregadores de contenido que funcionan on-line, igual que Google Reader en su día, Feedly, The Old Reader o Newsblur hoy. Además, los servicios gratuitos de estas plataformas no suelen incluir la capacidad de buscar contenido dentro de los artículos publicados, por lo que para tener un servicio web completo, es necesario pasar por caja. De ahí la utilidad de tener una copia local de los artículos sincronizada entre dispositivos y con la web. Siendo en consola no existe tampoco el problema de las imágenes, lo iconos y otras cosas habituales que hacen crecer las bases de datos de manera exponencial. Todo es texto, así que, con la misma cantidad de artículos almacenados, la base de datos de Liferea pesa unos 90 MB. La de Newsbeuter, 245 KB. Compara. Si es necesario ver alguna imagen, pues abres el artículo en el navegador con la tecla «o».

Como habréis leído en el post que mencionaba, Feedly fue descartado para mí por los «problemas» de login en las cuentas de Google. Después también descarté The Old Reader; no me terminó de convencer porque era lento y un tanto engorrso de manejar. Tiene soporte de Newsbeuter, es decir, Newsbeuter se puede sincronizar con los feeds de este servicio, pero la aplicación disponible para Android es un tanto engorrosa de instalar y configurar.nb

Finalmente, he declarado vencedor a Newsblur. Es rápido, fluido, posee aplicación para Android de código abierto y, sobre todo, está soportado por Newsbeuter. Puede ser leído sin conexión y no requiere introducir el usuario y contraseña cada vez que se accede: configurando estos datos en el archivo config todo va como la seda. Si es The Old Reader el agregador que usas, puedes hacer lo mismo que con Newsblur. Ya lo iré explicando.

Existe una documentación estupenda que explica perfectamente cómo llevar a cabo la tarea de sincronizar ambos servicios de noticias, pero tiene un fallo que impide el login remoto desde la interfaz de Newsbeuter. Eso es lo que vamos a reparar aquí. De paso, ya nos metemos con el proceso completo. Mejor, ¿no?

Lo primero, una vez instalado Newsbeuter desde los repositorios de Debian Jessie (versión 2.8. En Wheezy está la 2.6, que no tiene soporte para estos agregadores on-line. Se han quedado en Google Reader) o cualquier otra distribución que uses, es abrir el directorio .newsbeuter en la carpeta del usuario. Dentro, hay que crear un archivo en blanco llamado cookies.txt y otro llamado config. Abre este último con cualquier editor de texto como, por ejemplo, nano:

nano .newsbeuter/config

Y escribiremos la configuración básica para que Newsblur o The Old Reader funcionen.

urls-source “newsblur”

newsblur-login “usuario”

newsblur-password “contraseña”

cookie-cache “/home/usuario/.newsbeuter/cookies.txt”

Y aquí es donde está el meollo del asunto. Todo esto no es más que un «corta-pega» de las instrucciones de funcionamiento del programa que podéis encontrar aquí. Pero en ellas se indica que la ruta de las cookies es ~/.newsbeuter/cookies.txt y el programa no interpreta correctamente el comodín de shell «~», de ahí que haya que sustituir «~» por la ruta al archivo. Otra opción es escribir la ruta relativa desde la carpeta de usuario: «./.newsbeuter/cookies.txt», pero entonces has de ejecutarlo siempre con la consola en el directorio personal, ya que si ejecutas el programa mientras estás en otro directorio irá a buscar el archivo de configuración en una carpeta oculta llamada «.newsbeuter» ubicada en ese directorio (por lo del punto). Si lo haces así, aunque sea por descuido, se borrará la base de datos de artículos y vuelta al principio, por eso es mucho mejor poner la ruta completa y ya está, se terminó el problema. Si el usuario y contraseña son correctos, al ejecutar en consola el comando

newsbeuter -r

se cargarán los hilos de noticias que tengas configurados en el servicio on-line y ambos estarán sincronizados, de modo que lo que marques como leído en Newsbeuter aparecerá como leído en la web y viceversa.

Otra opción fantástica (que no aparece en el manual) es la que te permite descargar un mínimo de artículos de cada fuente. Es útil sobre todo al principio, cuando no tienes una caché y aparecen solo los 20 últimos artículos. Si necesitas bucear un poco en el pasado de algún blog que sigas tendrás que ir a la web, pero si descargas, por ejemplo, los 100 últimos artículos de cada canal, tendrás una base más amplia en la que buscar información. Para ello, en el mismo archivo config inserta una línea con lo siguiente

newsblur-min-items 100

Y listo. Te recomiendo un estudio a fondo del documento de ayuda del programa para terminar de configurarlo todo a tu gusto (colores, filtros, atajos de teclado, etc.), las posibilidades son enormes. Lo que he puesto aquí no es más que lo básico para que funcione y nada más.

orSi lo que usas, en lugar de Newsblur, es The Old Reader, utiliza el mismo archivo de configuración. En este caso tienes que sustituir todas las apariciones de la palabra newsblur por oldreader, así:

urls-source “oldreader”

oldreader-login “usuario”

oldreader-password “contraseña”

oldreader-min-items 100

Te recuerdo que Newsblur es una elección personal. Newsbeuter soporta este y The Old Reader, como ya he dicho, pero también OPML on-line, direcciones guardadas en local sin sincronizar, TinyTinyRSS…

23
dic
14

Cómo solucionar el cuelgue de sytemd durante el arranque de la red

debian.swirlTras una actualización de Debian 8 «Jessie», el tan cacareado arranque fulgurante de systemd se fue al traste. De pronto, tras montar los sistemas de ficheros, aparece un mensaje que informa que se está esperando el levantamiento de la interfaz de red y un reloj que cuenta desde 0 segundos hasta 1 minuto y medio. Tras ese tiempo, el arranque continúa. En otros foros he leído que el arranque se cuelga aquí o que sigue pero no hay sesión gráfica. En mi caso, en un Asus EeePc 900, sí que finaliza, pero de menos de 40 segundos de arranque se pasa a más de dos minutos.

El mensaje es, exactamente, un motivo de asteriscos que se desplazan para mostrar que el sistema espera y un texto:

A start job is running for LSB: Raise network interfaces

seguido del contador de tiempo hasta 90 segundos.

¿Cuál es el problema? El sistema espera a la interfaz de red, configurada en /etc/network/interfaces, pero en este archivo se indica que la interfaz primaria es eth0, normalmente desconectada. Ignoro si conectando el ordenador por cable con el router se soluciona el asunto, pero estaría bien saberlo. Lo investigaré cuando tenga tiempo, pero si alguien sabe algo y lo quiere dejar en los comentarios…

¿La solución? Eliminar la configuración problemática. Como root edita el archivo /etc/network/interfaces con el comando

nano /etc/network/interfaces

Allí están las configuraciones de la red. Busca las líneas finales, donde pone:

# The primary network interface
allow-hotplug eth0
iface eth0 inet dhcp

Y coméntalas anteponiendo un símbolo «#», así:

# The primary network interface
#allow-hotplug eth0
#iface eth0 inet dhcp

Un reinicio y todo debería ir a las mil maravillas, vuelta al arranque rápido de systemd.

20
dic
14

Cómo crear un script que vigile el funcionamiento de un proceso

mula

El nacimiento de esta entrada tiene que ver conla configuración de un servidor autónomo de aMule en un Raspberry Pi.

Resulta que me he encontrado con el problema de que aMule se cierra cada vez que termina la descarga de un archivo grande (de 6 GB o más) o cuando está completando una descarga terminada si la lista de descargas pendientes es muy larga. Aún no sé cuál es la razón ni proponer una solución elegante al problema, pero hay una manera rápida y sencilla de arreglar las cosas: crear un programa que vigile si aMule está corriendo y, si no lo hace, que lo ejecute. Como se puede intuir, este tutorial es para el aMule pero sirve exactamente igual para cualquier proceso que se pare y necesitemos reiniciar de manera autónoma, solo hay que cambiar los comandos.

Para ello me he basado en un script escrito por Pedro Ventura que he modificado ligeramente yo mismo. Lo que hay que hacer es lo siguiente:

Accede a tu RaspberryPi del modo habitual (sesión gráfica, SSH…). Voy a suponer, en lo sucesivo, que el acceso es por consola. Una vez en la sesión de usuario pi, crearemos un archivo nuevo al que llamaremos controlAmule:

nano controlAmule.sh

y, dentro de este archivo, que lógicamente aparecerá vacío, hay que escribir lo siguiente

#!/bin/bash
RESTART=”/etc/init.d/amule-daemon start”
PGREP=”/usr/bin/pgrep”
AMULED=”amuled”
# busca el proceso
$PGREP ${AMULED}
# si no existe y el comando anterior devuelve 0
if [ $? -ne 0 ]
then
# restablece amule-daemon
$RESTART
fi

Recuerda que si copias y pegas desde este blog debes repasar las comillas para que sean las correctas. WordPress intenta introducir comillas de apertura y cierre diferentes, pero en el programa deben ser comillas rectas normales.

Guarda con Ctrl+O y sal con Ctrl+X. El programa necesario ya está hecho. Hazlo ejecutable escribiendo:

chmod +x controlAmule.sh

Ahora solo hay que conseguir que esta verificación del proceso emuled se ejecute de forma periódica. Ejecuta

crontab -e

y se abrirá un editor (nano) con un archivo nuevo en el que hay unas instrucciones escritas en inglés. Ni caso. Desplázate hasta el final del archivo e incluye:

*/15 * * * * bash /home/pi/controlAmule.sh

Guarda con Ctrl+O y sal con Ctrl+X (el nombre de archivo que el programa propone es muy raro, pero no importa. De nuevo, ni caso). Lo que has hecho es programar, para el usuario pi, una tarea que se ejecute cada 15 minutos. Y esa tarea es la que realiza el programa que acabas de escribir. Por supuesto, si deseas guardar el script en otra ubicación o darle otro nombre no pasa nada, pero tienes que respetar la ruta y el nombre en el comando del crontab. También puedes cambiar la frecuencia de ejecución a 5 minutos (*/5…), a 45 minutos (*/45…) o a cualquier intervalo de tiempo que se te ocurra y te parezca correcto. Cron permite una gran versatilidad en la configuración del tiempo, puedes lanzar un proceso los martes a las 3 de la mañana, cada hora de lunes a viernes, el día de tu cumpleaños a la hora de tu nacimiento, lo que quieras. En internet hay multitud de tutoriales para aprender a programar cron. Otra opción, si eres de los que prefieren tener todo centralizado, es editar como root el archivo /etc/crontab e incluir una línea bajo las que ya existen con el mismo contenido de antes. En este caso debes incluir el nombre del usuario entre los asteriscos y el comando a ejecutar, así: */15 * * * * pi bash /home/pi/controlAmule.sh. Los comandos que tengas programados para tu usuario puedes verlos con crontab -l, editarlos con crontab -e y eliminarlos con crontab -r.

Ya solo queda un paso: reiniciar. Si no quieres hacerlo, ejecuta

sudo /etc/init.d/cron restart

si tienes configurado sudo. Si no, abre una consola de root y escribe el mismo comando sin sudo.

¡Y listo, familia, fácil y sencillo.!rpi1

29
oct
14

Indignación y hartazgo: la corrupción en España

Como habréis observado, no es habitual que me dedique a enlazar artículos sin ton ni son ni a recopilar enlaces por la web adelante sin una buena razón (o, al menos, algo que me haya parecido a mí una buena razón en ese momento). Sin embargo, hoy quiero darle algo de visibilidad aportar mi granito de arena para difundir una opinión con la que no puedo estar más de acuerdo. Además, no podría haberlo escrito con tanta claridad, de modo que prefiero dejaros con el artículo que hoy ha publicado Enrique Dans en su blog. El texto trata del vergonzoso comportamiento del gobierno (y gran parte de la «clase política», añado) y del no menos vergonzoso y ridículo discurso de Mariano Rajoy pidiendo perdón. A partir de aquí, el texto del artículo:

Enrique DansAyer, en el Senado de España y a través de Twitter, un presidente de gobierno pidió perdón a los ciudadanos por los ya incontables escándalos de corrupción que inundan la vida política española hasta el punto de haber convertido lo que ya nunca fue una democracia, sino una triste partitocracia, en una auténtica corruptocracia. Y lejos de alegrarme por el reconocimiento del evidente problema y ante la débil o casi evanescente promesa de intentar ponerle solución, mi única reacción posible ante las palabras de ese presidente es la de “no me hagas reír”.

Nunca he sido ni seré político, ni políticamente correcto. Pero de gestión sí sé, sobre todo cuando la gestión toca los temas sobre los que llevo leyendo, escribiendo y dando clase veinticinco años. E incluso si no tuviese en cuenta todos los escándalos que salpican la vida política española actual, si únicamente tuviese ojos para aquellos en los que tengo una opinión formada y autorizada, las palabras del presidente me generan una incredulidad tan profundamente arraigada, un convencimiento tan absoluto de que únicamente está representando un absurdo papel que no se cree ni él mismo, que únicamente pueden llevarme a la risa. O en realidad, me llevaría a la risa si una cosa así pudiese tomarse con humor, cosa que hace ya mucho tiempo que dejó de ser posible. Porque, entere otras muchas cosas, esa fiesta de corrupción, ese reparto indecente de dineros y comisiones hasta límites completamente insostenibles, lo estoy pagando yo. Lo estamos pagando todos. Todos los días, una mano invisible se mete en nuestros bolsillos para pagar la fiesta de un montón de sinvergüenzas. Y el jefe de todos ellos se puso en pie ayer en el Senado, y pidió perdón. Genial.

Que el presidente de un partido y un gobierno tocado por escándalos de todo tipo y que mantiene en sus cargos a todo tipo de personajes siniestros, desde ministros a responsables de todo tipo de funciones en su partido pasando por alcaldes, concejales, diputados, senadores, presidentes de comunidades autónomas, consejeros, secretarios de estado y todo el escalafón completo de cargos imaginables pida perdón a los ciudadanos por la corrupción es tan alucinante, que solo cabe plantearse cómo es posible que no se abra la tierra en ese mismo momento bajo sus pies y lo engulla en medio de una lengua de fuego. Estamos hablando, y voy a tener el detalle de tocar únicamente los temas sobre los que tengo información directa, del mismo presidente que pacta con una empresa española no llevar al parlamento ni legislar nada que afecte a la neutralidad de la red, porque a esa empresa no le interesa.

El mismo presidente que, a través de su siniestra vicepresidenta, acuerda subvencionar a los periódicos “de toda la vida” con subsidios extraídos de las empresas de internet para que pinten las noticias en tonos propicios a sus intereses, incluso llegando al punto de cambiar a los directores que se estaban “portando mal”. Un presidente que pretende controlar los medios de comunicación tal y como lo hacía el Túnez de Ben Ali o el Egipto de Mubarak. O China, o Irán… todo sea por no salir mal en sus portadas. Con un presidente corrupto, medios de comunicación igualmente corruptos. Vendidos al poder. Todo muy coherente. Y esto se vota mañana.

Efectivamente, el mismo presidente que entró en negociaciones secretas con empresas norteamericanas – ya ni siquiera con el gobierno, sino con asociaciones de empresas privadas – para cambiar leyes en nuestro país que favoreciesen a sus intereses, que les permitiesen repartirse de manera indecente dinero público, o que conscientemente tomó medidas para hurtar a los jueces la capacidad de impartir justicia en determinados delitos. Sí, ese presidente, el mismo que puso al ministro de cultura que aprobó esa ley nada más llegar al cargo. Ese mismo presidente que, siendo ministro de cultura, conoció de primera mano toda la miserable corrupción que rodeaba los mecanismos por los que algunos “artistas” robaban el dinero de los derechos de autor que recaudaban inspectores por bares y cafeterías de todo el país, y no solo lo toleró, sino que lo auspició directamente convirtiéndose en “amigo” de esa institución, de esa cueva de ladrones.

Y solo estoy tocando los temas sobre los que tengo información directa, los que he estudiado. Porque si miramos un poco más allá, si abrimos un poquito el paraguas que ampara todo eso, podríamos hablar de un presidente aupado únicamente por un dedo índice, no porque nadie decidiese democráticamente que era el mejor preparado o el más adecuado para su cargo. Un impresentable que ha medrado en la política partidista toda su vida y que pretende perpetuar el sinsentido de la misma, la paradoja de que los partidos, que deberían estar en la base de la democracia, sean las estructuras menos democráticas que tenemos en este país, auténticas cuevas de ladrones donde reinan el culto al líder, dinastías con nombre y apellidos, y donde se medra en función del escalafón y de los méritos turbios. Las mismas estructuras que han desacreditado la política hasta el límite de impedir que atraiga a prácticamente ningún gestor que valga la pena o que pudiese haber demostrado algo en algún momento fuera de ella.

El mismo presidente que se negó a aprobar leyes de transparencia a la altura de las circunstancias, que excluyó de esas mismas leyes todo tipo de actividades para evitar su supervisión, que permitió que surgiesen todo tipo de argucias y subterfugios para financiar a los partidos o a sí mismo, que toleró donaciones, favores e intercambios impúdicos que tenían lugar bajo su más directa supervisión, bajo su misma nariz. Que pactó cargos y nombramientos futuros de responsables políticos a cambio de prebendas legislativas y de favores que tenían un impacto directo en las cuentas de resultados de las compañías. Sí, ese presidente cuya única forma de disculparse es “los otros también lo hacen”. Sí, ese. Ese impresentable.

Nos hemos acostumbrado tanto a ver cómo metían mano en el proceso legislativo, cómo “aparecían” artículos escritos por corruptos al dictado de intereses impresentables, cómo se negaban a escuchar a las infinitas voces que advertían sobre la falta de idoneidad o directamente la ceguera de sus medidas, cómo todas las votaciones caían siempre del lado “de los malos” porque en realidad, el propio acto de la votación era una mera pantomima, que nos hemos inmunizado. De la manera más triste y más grave que puede existir, hemos aprendido a golpe de experiencia que la corrupción era consustancial a nuestro país, estaba imbricada en todos y cada uno de sus estamentos, que era intrínseca a la actividad política. Que esa democracia que tanto costó conseguir era, en realidad, una maldita pantomima. Y uno de los que más esfuerzos ha hecho para que así sea y para que así siga siendo resulta que se levantó ayer en el Senado, y pidió perdón. No me hagas reír.

Eres impresentable. Eres lo más profundamente hipócrita y lo más tristemente resignado que podría haber llegado a la presidencia de este país. Por no tener, no tienes ni la más mínima voluntad de cambio: solo unos toquecitos de maquillaje, un mohín, y a seguir como siempre. Das asco. Si realmente quisieras cambiar algo, harías una purga de cargos a tu alrededor que ya la quisiera Stalin. Te cargarías no solo a los corruptos, sino a todo aquel que alguna vez hizo algún chiste sobre la corrupción. A todo aquel que tiene la más mínima sombra de duda – es imposible, tendrías que empezar por hacerte el harakiri, y eso debe doler mucho y ser muy desagradable. Impondrías medidas estrictas de transparencia radical, de publicación inmediata de todas las cuentas incluyendo el gasto en post-its. O en sellos. O en sobres, ya que estamos. Asegurarías que ni un solo euro entra o sale de tu partido y del Estado sin estar adecuadamente reflejado en cuentas a la vista de todo el mundo – sí, la tecnología podría ayudarte mucho en ese sentido… suponiendo que tuvieras el más mínimo interés en ello, claro. Harías públicas las agendas de todos los cargos públicos: con quién se reúnen, de qué hablan, con luz y taquígrafos, con Twitter y con declaraciones inmediatas, sin dejar lugar a la imaginación. Perseguirías a todo aquel que simplemente hable de corrupción: no solo al político al que se la proponen, sino al empresario o al lobbista que la insinúa. ¿Cómo podemos esperar, si ni siquiera reconoces aún los escándalos de Gürtel, que alguna vez sepamos quiénes fueron las personas que, en sus respectivas empresas, negociaron o autorizaron esos pagos? Queremos saberlo todo, de uno y de otro lado. Pero ni nos dejas, ni nos vas a dejar saberlo.

Si la corrupción te importase lo más mínimo, trabajarías para mejorar la calidad de la democracia. Te esforzarías por conseguir una separación de poderes real y efectiva, y no por qué partido nombra a qué magistrado en el tribunal de turno. Lucharías por cambiar la ley electoral para que de verdad representase la voluntad ciudadana, y no fuese un turbio instrumento más para que siempre gobernéis los mismos. Intentarías establecer vínculos entre representantes y representados, en lugar de convertirte en el zar que tiene el sacrosanto privilegio de repartir prebendas y cargos al hacer las listas. Establecerías controles ciudadanos de todas las actuaciones gubernamentales a todos los niveles que permitiesen exigir responsabilidades políticas inmediatas a quienes no cumplen, por acción o por omisión, con lo encomendado. No, no hablo de ideologías: hablo de metodologías. Hay tanto que hacer. Y es tan difícil, o imposible, pensar en ti o en tu partido para hacerlo…

¿Disculpas? ¿Comprender a los ciudadanos? ¿Hartazgo? ¿Indignación? Los indignados somos nosotros, presidente. Lo estábamos ya hace algunos años, y lo seguimos estando, ahora mucho más y con muchas más razones. Con muchas más evidencias. ¿Disculpas? No me hagas reír. O mejor, directamente: vete al carajo.

17
sep
14

Apple iWatch

Exactamente lo mismo que sacar el móvil para mirar la hora.

Reloj del siglo XX.

La misma gente a la que le parecía incómodo mi reloj de bolsillo abandonó el de pulsera porque ya tenía uno en el móvil (en el bolsillo). Ahora se comprarán un iWatch para evitar sacar el móvil del bolsillo cuando les llegue un correo.

Y mientras tanto el reloj, igual que el móvil, hará lo que Apple quiera que haga. Una declaración de la Free Software Foundation al respecto. La traducción, aquí.

05
sep
14

Cómo escribir japonés en Debian 7 “Wheezy”

A pesar de que solo faltan dos (2) meses para que el desarrollo de la actual Testing se congele con miras a convertirse en la próxima versión Stable aún no he publicado un método para Wheezy o Debian 7. Lo cierto es que acabo de darme cuenta de este fallo garrafal.

No pasa nada, en realidad el método que funcionaba con Squeeze sigue funcionando en Wheezy, así que no hay más que echarle un vistazo. Para escribir japonés en Debian 7.0 Wheezy sigue estos pasos.

 




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