Una propuesta para mejorar la UNED

En este curso, la UNED ha puesto en marcha una plataforma para recoger ideas de alumnos y profesores, discutir sobre ellas y crear una comunidad para mejorar la universidad. Esta plataforma se llama «Horizonte Uned 50» (lo siento, pero no podrás entrar sin un nombre de usuario válido de esta universidad).
En esta plataforma he visto, después de buscar entre los cientos de propuestas que aparecen, que apenas hay mención a los problemas, tan graves a mi juicio, que aquejan a esta universidad según sabéis si habéis leído mis últimas entradas al respecto: esta y esta. Por eso me he decidido a escribir mis propias ideas y empujar un poquito la causa del software libre. Había hecho una propuesta que abarcaba dos aspectos fundamentales, el de los textos básicos, que tanto hemoos mencionado, y el del software y los formatos libres. Ambos temas están muy relacionados, pero finalmente terminaron siendo propuestas idependientes.
A continuación, el texto íntegro de ambas. Si consideras que alguna cosa es mejorable, siéntete libre para comentar y aportar tu granito de arena.

UNED libre, información libre.

El tema que rondan algunas ideas de este foro es que los libros de texto elaborados por los profesores son caros (pueden subir el coste de una asignatura más de un 50%), son de difícil disponibilidad para estudiantes en el extranjero, de muy mala calidad en ocasiones y, también en ocasiones, de compra obligada (falta en la biblioteca o libro original [no copias] exigido en el examen).
Adrià ha dado en el clavo con un asunto: el trabajo de los profesores está remunerado y no es justo pagar por él más de una vez. Ahora bien, los libros, tal y como se gestionan ahora (edición tradicional en papel a la venta en librerías) tienen un coste elevado debido a los procesos de impresión, encuadernación, transporte, etc, y este coste es difícil de disminuir.
A consecuencia de estos factores, me parece apropiada la siguiente proposición:
El trabajo de los profesores, sean materiales de estudio, sean resultados de sus propias investigaciones, ha de ser licenciado como libre, de forma que esté disponible para toda la universidad. Es más, en su condición de universidad pública, la UNED debe hacer estos documentos de acceso libre para cualquiera. La propiedad intelectual del trabajo ha de seguir siendo del profesor o grupo de ellos que realiza el trabajo de modo indiscutible, pero de modo análogo al tratamiento que se hace de las tesis o los proyectos de fin de carrera (cuya propiedad será del alumno, pero es la universidad quien se hace con el derecho de explotarlo o publicarlo). Se da una situación paradójica: si se aprecia la noticia que aparece al final de esta propuesta, se ve una intención de hacer que los resultados de las investigaciones a la postre financiadas con dinero público sean públicas a su vez. En los mismos comentarios de esta y otras propuestas parece que en general, incluido el estamento docente, la idea se acepta como buena. Sin embargo no es así cuando es el trabajo personal del profesor el que debiera ser liberado, ¿por qué?
Cuando un profesor edita, por ejemplo, una guía o un estudio sobre la cría del cangrejo malayo, es muy libre de recomendarla (él u otros) para su asignatura o como placentera lectura. Pero cuando la obra del profesor está perfectamente ajustada al temario de la asignatura y está editada en una editorial que no se encuentra en bibliotecas o librerías es directamente inmoral venderla como si fuera una creación de utilidad general, cuando en muchos casos, e insisto en que es una de las quejas mayoritarias entre los estudiantes, son textos de calidad más que dudosa (a veces, simples listas de obras y años de publicación con algo de teoría entretejida).
La forma de publicar estos trabajos dedicados a los estudiantes no debe discriminar a ningún usuario o alumno, desde donde sea que solicita la información o cualquiera que sea el sistema que utiliza, de modo que los textos elaborados por los profesores deben ser:
  • gratuitos;
  • disponibles simultáneamente en varios formatos libres y estándar, a saber:
    • PDF A4 para imprimir,
    • html / texto plano para leer en PC y editar con facilidad,
    • y html / epub o similar para lectores electrónicos;
  • de licencia libre a estudiar (sin obra derivada y mención al autor, por ejemplo) y
  • editados en papel al modo tradicional, disponibles como hasta ahora en librerías, virtuales o no.
Con esto se consiguen varios objetivos:
  • se abaratan costes para estudiantes, profesores o investigadores que requieran de acceso a estos trabajos, democratizando el estudio;
  • se revierte en la sociedad el conocimiento que la universidad genera
  • y se evita el negocio y las tentaciones de negocio con los textos básicos de estudio.

A modo de ejemplo (he dudado mucho acerca de la conveniencia de incluir detalles concretos o experiencias personales, pero finalmente me he decidido) me gustaría reseñar un caso paradigmático de la situación. Creo que el asunto de los libros de texto obligatorios en el examen como método para asegurarse ventas ha quedado sobradamente claro. Por eso referiré que, entre otros casos con otras asignaturas en otros cursos, este mismo año no he podido acceder a uno de los libros de texto, obra del equipo docente de la asignatura. Además de su alto precio (15€ para una edición digital [he autoeditado literatura en formato digital y sé que 15€ es un valor inflado]), los requisitos tecnológicos para acceder al texto son orwellianos: es necesario un programa determinado, con versiones únicamente para Windows y Mac. Solo este detalle ya me deja fuera del sistema. Una vez que esté en mi poder, si lo consigo, no podré imprimirlo en papel ni verlo en otro dispositivo sin Windows o Mac sin saltarme las restricciones legales que lo ¿protegen?. Se arguyen las ventajas de un formato interactivo para semejante dislate, como si el HTML, por ejemplo, no fuera interactivo y, sobre todo, interoperable. Si adquiero un libro en papel puedo subrayarlo, prestarlo, regalarlo, venderlo, fotocopiarlo, escanearlo… es mío. Pero estos formatos no me lo permiten, el libro que he pagado no es mío. Lejos de aumentar la libertad del alumno, se escogen opciones que la coartan cada vez más por el terror a que alguien acceda a la información sin pagar un precio injusto.
Otro ejemplo que entronca con otra propuesta mía (horizonteuned50.uned.es/ideas/664-uned-libre-informatica-libre-construir-sobre-uned-libre-informacion-libre) es el comentario que me he encontrado en un foro en este cuatrimestre, en el que un profesor solicita a un alumno que vuelva a entregar una prueba de evaluación continua en un formato de Microsoft Word, pues el alumno lo ha hecho en un formato estándar y gratuito como ODF y el profesor no puede abrirlo, lo que obliga al alumno a buscar programas privativos que no funcionan en todos los sistemas o guardar su trabajo en un formato no descrito, que depende de una sola empresa multinacional y sin soporte real por parte de programas libres.
De verdad el usar herramientas y formatos estándar no puede soslayarse ni retrasarse más en beneficio de todos en la comunidad.

Será muy interesante echar un vistazo a esta noticia:
www.xataka.com/investigacion/la-union-europea-quiere-abrir-la-ciencia-para-2020
Independientemente de que se lleve a cabo o no, queda clara la idea de que las universidades (y por tanto sus empleados) financiadas con dinero público deben producir documentos públicos.

Por último, quiero dejar claro que muchos profesores son conscientes de estos abusos y de la necesidad de un acceso libre a la información y ofrecen el material en cómodos PDF que permiten un estudio personalizado (en pantalla, impreso, anotado…).

 

 

UNED libre, informática libre (Construida sobre la anterior).

Derivada de la idea anterior, en la que esta se basa, otra cuestión surge como prioritaria: la defensa y promoción del software libre en todos los ámbitos de la universidad.
En la actualidad, la informática de la UNED y de la gran mayoría de los alumnos depende, exclusivamente, de una sola multinacional extranjera y de las decisiones que esta tome acerca de sus productos. Sin ánimo de forzar a ninguna persona qué tipo de sistema o programa debe utilizar para gobernar su ordenador o realizar su trabajo, opino que una institución pública debe independizarse todo lo posible de una influencia empresarial cuyo fin no es la educación ni la transmisión del conocimiento, sino el beneficio económico y la perpetuación de su monopolio «de facto» a cualquier precio. Este es un concepto teórico que, en la práctica, nos lleva a un solo nombre: Microsoft.
Uno de los grandes problemas a que se enfrenta una institución pública (y en realidad cualquier usuario) es el de la escalada de requerimientos físicos de la máquina con cada nueva actualización. Así, ordenadores perfectamente funcionales no tienen recursos suficientes para actualizarse a Windows 10, la única versión con soporte de seguridad actualmente, lo que obliga a la adquisición de nuevo hardware. Si esto no se ve como un problema debe apreciarse en perspectiva: la siguiente versión reiniciará el proceso y será necesario renovar o actualizar el parque de máquinas instaladas otra vez.
Otro gran problema es, a nivel de la propia institución, el hecho de que este sistema espía realmente las acciones de sus usuarios y hace que ni la máquina ni la información que esta maneja pertenezcan realmente a quien se supone que pertenecen. Véase www.gnu.org/proprietary/malware-microsoft.html#surveillance para más información. Además, se sabe, gracias a filtraciones desde las propias agencias encargadas de ello, que esta empresa (entre muchas otras) colabora con los gobiernos en el espionaje de la información que se maneja con sus máquinas.
Para lograr esta independencia tecnológica deben eliminarse los sistemas operativos y programas privativos (previo estudio y, si es necesario, paulatinamente) y sustituirlos por software libre. Esta transformación ha de realizarse en todos los ámbitos. No solo en la relación con la comunidad universitaria, también en la gestión y administración de la institución, ahora misma cautiva de un producto comercial, por las razones dadas más arriba.
Además, la universidad debe proporcionar a sus usuarios alumnos y profesores las herramientas para poder escoger qué informática utilizar. Si el uso de la informática es vital en los estudios universitarios modernos, en los no presenciales es absolutamente imprescindible un cuidado exquisito con lo que la institución exige y ofrece a través de estas nuevas tecnologías.
Recientemente se ofreció a los alumnos una suscripción a Microsoft Office 365 sin previa consulta ni opciones alternativas. Es una herramienta que no todos podemos usar (no llega a toda la comunidad), que fomenta el uso de su propio formato de documentos (continúa la dependencia de una empresa y el rechazo de un estándar) y que no es gratuita (aunque lo sea para el alumno y para la UNED, cuando ésta caduque, quien lo desee deberá abonar el costo de la licencia correspondiente). El uso de estándares en los formatos y programas libres ofrece libertad a los usuarios, que pueden escoger entre usar plataformas privativas de pago o programas elaborados por la propia comunidad de usuarios.
Para poder ofrecer a sus alumnos la libertad necesaria y no exigir nada sino rendimiento académico, los documentos que elaboren profesores y departamentos deben ser:

  • textos en formatos aptos para imprimir y leer / manejar convenientemente en dispositivos electrónicos (ver idea anterior);
  • documentos ofimáticos (hojas de cálculo, presentaciones, etc) en formato OpenDocument, ampliamente documentado y estándar internacional ISO/IEC 26300, plenamente utilizable en cualquier plataforma;
  • archivos de audio en formato Ogg / Flac, de mucha mayor calidad y libres de patentes; y
  • archivos de vídeo en formato WebM en lugar de Flash por ser multiplataforma, libre de patentes y reproducible por cualquier programa, incluso navegadores, en cualquier sistema. Además, necesita menos recursos para ser visionado.

Los objetivos que se logran con estas actuaciones, de manera análoga a lo expuesto en la idea que se ha mencionado, son:

  • abaratar costes (para la propia universidad y para los estudiantes), ya que las nuevas versiones del sistema operativo usado actualmente suelen implicar renovación del parque de ordenadores o, cuando menos, una ampliación o actualización, como se ha explicado antes. Actuando del modo propuesto, además del ahorro en licencias, los ciclos de vida de las computadoras se alargan ostensiblemente.

Esta es una representación del tiempo de amortización de una migración a software libre basándose en el precio de las licencias y de la renovación de 30 equipos. Dependiendo del coste de esta renovación y otras futuras ambas líneas se separarán más o menos, pero la amortización es inmediata. La línea azul representa el coste acumulado con ordenadores convencionales con Windows. La línea naranja representa el coste acumulado de ordenadores con software libre. Nótese el rápido crecimento de la primera gracias a la actualización de hardware antes de que se estabilice. Se ha contado con un incremento del 2% anual en el precio de la energía pero no con futuras actualizaciones. Los costes de técnicos necesarios para la migración no se han contabilizado, pues se considera que también son necesarios para la actualización a la nueva versión del sistema Windows actual. Tampoco se ha considerado la curva de aprendizaje de los usuarios finales: la intefaz Metro también debe ser aprendida y las posibilidades de configuración del nuevo sistema permiten replicar exactamente la que se utiliza ahora mismo.
Si futuras renovaciones de los equipos inciden en no aumentar (o reducir, algo perfectamente posible en estaciones de trabajo de oficina) el gasto eléctrico, la diferencia entre ambos costes acumulados se dispara:

Este gráfico representa la misma infraestructura con la adquisición de ordenadores nuevos de consumo reducido aptos para el mismo trabajo. Nótese que la amortización es de unos 4 meses y al final del cálculo el ahorro es de 25.000 € sobre los 10.000 € anteriores;
  • fomento del empleo local y la innovación: la administración puede, si lo necesita, contratar expertos o empresas de su elección (no necesariamente una multinacional concreta, posibilidad de colaboración de las propias facultades de informática o ingenierías) para instalar, modificar o adaptar el sistema operativo y los programas a sus necesidades;
  • formación de usuarios de informática en lugar de formación de consumidores de un producto. Toda la capacidad formativa de la universidad en materia informática / ofimática puede volcarse en crear personas capaces de dominar y comprender en lugar de consumidores de un producto concreto. Un aspecto vital que el software libre puede proporcionar a nivel educativo es la «construcción de comunidad», promocionando la participación de alumnos y profesores en plataformas colaborativas no de la UNED, sino del «mundo real» en proyectos reales (como Sourceforge, Github y otros) contribuyendo a crear conocimiento y difundirlo de manera distribuida;
  • libertad de los alumnos para escoger su informática, lo que democratiza el acceso a la enseñanza superior; y
  • posibilidad real de poseer tanto los equipos como la información que reside en ellos, sin verse obligados a cambios impuestos desde quien realmente posee el sistema, que tiene la capacidad de realizar dicho cambios sin permiso del usuario.

El uso tan amplio que se hace de las tecnoligías digitales en los estudios hoy en día se ve multiplicado en la UNED por un factor grande y la informática libre debe ser una materia prioritaria a la hora de abrir la universidad a la comunidad.

 

La entrada «Una propuesta para mejorar la UNED» es original de Bokunoshumi.

El ¿inesperado? auge de los nacionalismos periféricos en España

Esta entrada que lees tras un título bastante ilustrativo es una opinión puramente personal, no hay enlaces a noticias ni referencias a opiniones de otros para justificar nada. Es tan solo un intento de reflejar mi propio punto de vista de manera adecuada y terciar en la discusión que se genere, si es que lo hace.
Todo surgió ayer, cuando vi una noticia en un informativo de alcance nacional en la que el locutor decía que «la copla española» llegaba a Corea del Norte. En la noticia, un vídeo de calidad mediocre subtitulado en coreano mostraba a una mujer con rojo clavel reventón en el moño, mantilla y traje de lunares con volantes en el bajo cantando «¡ole, ole y ole!» mientras gesticula con un abanico cerrado, al más puro estilo del cine de rancia propaganda de los años 50 (repito que es una opinión personal, es lo que me ha inspirado a mí). El espectáculo, según parece, ha sido un éxito. Después, en una secuencia aparte, la artista confesaba «Loh hemoh conquihtao».
¿Se ve por dónde voy?
Llevo un tiempo pensando en este tema, con más intensidad sobre todo tras los acontecimientos en Cataluña que parece que apuntan a un intento de independizar este territorio del resto del estado. Y con la noticia de ayer se me ha pintado calva la ocasión. «La copla española llega a Corea del Norte». Hace tiempo, no sé si por interés económico a causa del turismo o por gusto general de quien toma (tomaba) las decisiones, que se promociona la «España-sol-toros-fiesta-sangría-olé». Desde la industria de la cultura oficial, todo lo que tenga que ver con ciertas tradiciones más bien meridionales se asocia con España directamente, o eso parece. Los toros son la fiesta nacional; el flamenco es típico español; España, tierra de sol; a mí me enseñaron de pequeño que el mapa de España es como una piel de toro extendida… sin comentarios. Sin embargo, aquí en mi tierra, el sol ni está ni se le espera, el flamenco (aunque estoy acostumbrado a fuerza de repetición machacona) me es tan ajeno culturalmente como el canto tibetano, y los toros son una cosa bárbara e incomprensible (ver actualización más abajo) que no es más familiar que el sumo o las carreras de caballos (culturalmente hablando, porque está claro que es más fácil ver toros en España que sumo, desde luego). Por otro lado, la jota, la muiñeira, la gaita o la txalaparta son folclore regional, periférico.
El conflicto es evidente: si las folclóricas de mantilla y vestido de lunares son típicas españolas, yo no entro en la categoría; si los toros son fiesta nacional, no es mi nación. Lo mismo con el flamenco, el gazpacho (que me encanta, igual que el cordero «tikka massala») o la paella.
Debería, en mi modesta (y acertada) opinión, suprimirse el adjetivo «español» de todo lo que no sea absoluta e inequívocamente general a todo el territorio, como el gobierno español o el espacio aéreo español; y hablar de tradiciones andaluzas, productos gallegos, vinos riojanos o castellanos, respetando con más delicadeza la diversidad de tradiciones de todo tipo (musicales, gastronómicas, festivas…). O, por el contrario, atenerse al significado literal de español como perteneciente o relativo al territorio de España que, al menos de momento, sabemos cuál es. Por lo tanto el ribeiro sería un vino español, el valenciano una lengua española y la «rapa das bestas» una tradición española, en condición de igualdad con la semana santa y sus saetas o los «castellets».
También es cierto que muchas de estas costumbres que menciono han sido exportadas con mayor o menor éxito a otras partes del territorio y por lo tanto no son sentidas como ajenas por algunas partes de la población. Hay gente que disfruta de los toros por aquí igual que en otros lugares, pero he intentado ceñirme al sustrato cultural de cada zona. Hay que entender que las costumbres y las tradiciones no se cierran en compartimentos estancos definidos por fronteras. También estaría bien saber algo más de si ciertas prácticas, como la semana santa de mantilla y luto, se han extendido durante los años de la dictadura gracias al rancio catolicismo apoyado desde el poder. Pero no me pronuncio, no tengo ni idea de si esto es así o no.
En fin, hasta aquí mi opinión de hoy. Si has llegado hasta este punto es que has aguantado el tostón. Gracias.

[ACTUALIZACIÓN] Con motivo del comentario acerca de los toros, y aprovechando este vídeo (que no tiene la misma intención en sí mismo que este artículo) me gustaría añadir una reflexión: es general en toda la extensión del vídeo ver a jóvenes azuzando, pinchando y golpeando al toro con una bandera española. En medio de un llano secarral, ostentación de la bandera reivindicando un acto absolutamente execrable y, como decía, no generalizable a todo el territorio ni a toda la población. Si este tipo de imágenes no se condena oficialmente, no es, por tanto, mi bandera. Si se defienden estas toreras tradiciones como españolas, a mí bórreme, por favor, ocúpese de lo suyo y no me meta en el mismo saco, que yo a esto no juego.

Y ahora, el vídeo en cuestión:

La entrada «El ¿inesperado? auge de los nacionalismos periféricos en España» apareció primero en Bokunoshumi.

Convierte tu RaspberryPi en un servidor de noticias

rssOtra de las cosas maravillosas que puedes hacer con un Raspberry Pi que te sobre es instalarte un lector de noticias centralizado y autónomo que puedas consultar desde cualquier ordenador de la red local o desde el exterior. Si quieres ver más cosa que puedes hacer fácilmente, visita la serie de entradas que empieza aquí. La razón de esta instalación es, como no podía ser de otra manera, la autonomía tecnológica en la medida de lo posible.

La cadena de hechos es más o menos como sigue: cuando nos acostumbramos a Google Reader, desapareció. Nos pasamos a Feedly, a NewsBlur… todas fantásticas opciones pero de estilo Freemium, es decir, es gratis hasta que necesitas alguna opción interesante. Entonces te ofrecen la posibilidad de pagar por ella. No digo nada, es perfectamente lícito, y además deseable (ya sabes, si el producto es gratis, entonces el producto eres tú), pero no siempre es posible pagar.

Siguiente opción: el trabajo en local con un lector de noticias RSS como Newsbeuter, Liferea, irssi, etc. Lo mejor: más rápido y más potente, puedes buscar en las noticias, guardarlas (o no), ver las fotos y el texto como en la web (o no), usar aplicaciones gráficas o en modo texto… tú eliges. Lo peor: si no actualizas el lector puede que te pierdas noticias de sitios que tienen mucho volumen de entradas, como Menéame, por ejemplo. Otro gran defecto de este sistema es que si, por lo que sea, no tienes en las manos tu ordenador habitual, sino el de tu primo, el netbook o una tablet, leer las publicaciones que estás siguiendo es poco menos que imposible.

Para solucionar estos desaguisados tenemos una gran baza en las capacidades de servidor de bajo consumo de Raspberry Pi. Montaremos una instalación de TinyTiny RSS, un servidor de noticias que se alimentará de la lista de sitios que ya estamos usando en el lector habitual y nos las servirá (valga la redundancia) vía web o vía sincronización con un cliente (otra vez Liferea, Newsbeuter…). De este modo, la recogida de noticias es cada 30 minutos (valor por defecto aunque modificable), se guarda en una base de datos local y se recupera cuando se desea a través de un navegador o una aplicación cliente. ¿Que estamos con gripe y no miramos las noticias en tres días? Ahí estarán para cuando baje la fiebre. ¿Que llevamos una semana en Tahití debajo de un cocotero y necesitamos saber lo que se cuece en los bajos fondos de internet? Pues mejor ir al psicólogo o pedir otra piña-colada.

Tras esta justificación (ya me dirás para qué), vamos al lío.

INGREDIENTES:

Raspberry Pi
Fuente de alimentación para Raspberry Pi (vale el cargador del móvil)
Tarjeta SD de 4GB o más (para que la base de datos no nos deje sin espacio rápidamente)
Conexión a internet cableada.
Es una larga serie de pasos, así que también hace falta un poco de paciencia.

Proceso de elaboración:

1- Descarga una imagen de instalación de Raspbian (versión de Debian para Raspberry Pi) aquí. En otras entradas he detallado ya cómo poner a funcionar una instalación desde cero. En este caso, la imagen no es la de la RasperryPi Foundation, sino la original sin modificar, Debian 100%. Escoge el sistema que más te guste. Si Raspi ya funciona y puedes conectarte vía SSH, salta al paso 12.

2- Introduce la tarjeta SD (o microSD, depende) en el lector de tarjetas y comprueba cómo es reconocido el dispositivo en el sistema escribiendo en una consola, como «root»:

fdisk -l

La tarjeta, que identificarás por el tamaño, aparecerá como /dev/sdb (o /dev/sdc, etc). Las particiones de la misma se numeran consecutivamente (/dev/sdb1, etc). Desmonta todas las particiones que se hayan montado automáticamente con:

umount /dev/sdb1

sustituyendo sdb y el número de la partición por los que correspondan.
Ahora transferiremos los archivos de la imagen descargada a la tarjeta:

xzcat /ruta.al.archivo/raspbian-ua-netinst-v1.0.8.1.img.xz > /dev/sdb

Espera a que termine y extrae la tarjeta.

3- Inserta la tarjeta SD en el puerto del Pi, conéctale el cable ethernet y, por último, la alimentación. Espera una media hora (en realidad menos con una conexión rápida, pero por si acaso). Si tienes monitor y teclado a mano y los enchufas, podrás ver las evoluciones de la instalación o configurar algún parámetro. Nosotros lo dejaremos en «modo desatendido».

4- El sistema ya está instalado y funcionando, y puedes conectarte a él a través de SSH. Así que en una consola:

ssh root@192.168.0.xx

donde «192.168.0.xx» es la dirección IP del RasperryPi (si no la sabes, puedes obtenerla del mismo router. Ahora aumentaremos un poco la seguridad del sistema.

5- Estamos trabajando como el usuario root, así que tenemos permisos para todo, ojito con lo que se hace. Lo primero es cambiar la contraseña:

passwd

y sigue las indicaciones.

6- Configurar las locales:

dpkg-reconfigure locales

Te saldrá una lista de la que debes escoger la que corresponda a tu zona e idioma preferido.

7- Ajustar la zona horaria:

dpkg-reconfigure tzdata

Lo mismo, selecciona y acepta.

8- Ajustar el nombre de máquina. [NOTA: en Raspbian no está instalado el editor nano, sino pico. Puedes instalar el primero o usar el segundo, que funciona exactamente igual] Si quieres que el ordenador tenga un nombre que te conviene más que el que trae por defecto, escoge uno. Es útil para no liarse a la hora de saber a qué ordenador estás conectado si tienes más de uno. Es el nombre que aparecerá en la línea de órdenes tras la @. Has de incluirlo en dos archivos: /etc/hostname (este es un archio vacío que solo contiene el nombre de la máquina. Edítalo, borra el que esté y escribe el que tú desees) y /etc/hosts. Este es el aspecto que debe tener las dos primeras líneas de /etc/hosts (el resto no son importantes de momento):

127.0.0.1       localhost
127.0.1.1       noticias

Yo he escogido el nombre noticias, pero puede ser otro.

9- Configurar una IP fija (importante):

pico /etc/network/interfaces

y haz, lo primerito, una copia de seguridad por si las moscas. Aprieta Ctrl+O y añade «.copia» al nombre del archivo. Acepta con Y y cierra el editor con Ctrl+X. Vuelve a abrir el archivo original de nuevo repitiendo la orden anterior. Desplázate hasta donde pone

iface eth0 inet dhcp

y cambia dhcp por static. Añade una línea y escribe:

address IP

netmask 255.255.255.0

gateway 192.168.0.1

donde IP es la dirección que más te convenga en tu red y gateway es la IP de tu router. Lo de netmask escríbelo así, tal cual. Reinicio de la conexión con el comando

/etc/init.d/networking restart

Ahora debería estar conectado de nuevo con la IP fija. Escribe ifconfig y comprueba que la IP es la correcta. Si se ha cortado la conexión ssh entre ambos ordenadores vuelve a establecerla, pero esta vez escribiedo la nueva IP.

10- Añade un usuario que no sea administrador. Escoge un nombre (por ejemplo yomismo) y créalo:

adduser yomismo

y sigue las instrucciones para completar los datos (puedes dejarlos en blanco).

11- Por último, pero no menos importante, cambia el puerto de escucha de ssh (por defecto, el 22). Edita el archivo /etc/ssh/sshd_conf y, en las primeras líneas, cambia Port 22 por Port 65222 (por ejemplo, lo único a tener en cuenta es que tiene que estar entre 49152 y 65535). Cuando vuelvas a conectarte tendrás que indicar el nuevo puerto en el comando:

ssh -p65222 root@192.168.0.xx

Hasta aquí la configuración básica desde cero. Ahora empieza la instalación.

12- Instalación del servidor web y la base de datos (siempre como usuario root):

apt-get install mysql-server mysql-client apache2 libapache2-mod-php5 phpmyadmin

Ahora el sistema descargará los programas y los instalará. Durante la fase de configuración pedirá una serie de datos.

13- Introducir una clave para el administrador (usuario root) de la base de datos MySQL. Otra clave para el usuario administrador de PHPMyadmin.

14- Instalar el programa clave de todo esto:

apt-get install tt-rss

15- Selecciona Yes para realizar la configuración de la base de datos. Pedirá la contraseña de root de MySQL anterior.

16- Te pedirá otra contraseña para el usuario tt-rss en la base de datos. Es una contraseña diferente de la anterior.

17- Selecciona el servidor web Apache de la lista de los que proponga.

18- En la ruta que te aparecerá, sustituye el ejemplo example.org por la ruta real de la instalación de Tiny Tiny RSS, en este caso:

http://192.168.0.50/tt-rss/

Hago notar que la IP es la misma que hemos configurado antes como fija y la misma que aparece en el comando ssh necesario para conectarse a RaspberryPi y llevar todo esto a cabo.

19- Edita el archivo /etc/default/tt-rss con pico /etc/default/tt-rss y cambia la línea que pone

DISABLED=1

por

DISABLED=0

20- Por último, edita /etc/tt-rss/config.php y busca la línea que dice:

define(‘SELF_URL_PATH’, ‘http://yourserver/tt-rss/’);

y cámbiala por

define(‘SELF_URL_PATH’, ‘http://192.168.0.50/tt-rss/’);

donde la IP es la misma de la que hemos estado hablando.

21- Final. Reinicia los servicios con service apache2 restart y service tt-rss restart. Si no aparece ningún error, todo ha ido bien y has terminado… casi.

Solo queda conectarse al servidor de Tiny Tiny RSS que corre en la RaspberryPi a través de un navegador. En la barra de direcciones escribe http://192.168.0.50/tt-rss y estarás en la pantalla de inicio del servicio de noticias.

Pantalla de login

El usuario por defecto es el administrador, así que escribe admin y password como usuario y contraseña, respectivamente. En cuanto entres, arriba a la derecha tienes el acceso al panel de control (Acciones), necesario para cambiar, lo primero, la contraseña del administrador.

Cambiar contraseña y usuario

Después creas un usuario nuevo y sales. Vuelves a entrar con el usuario que acabas de crear y ya puedes añadir feeds o importar archivos opml o lo que quieras.

En los clientes como Liferea o Newsbeuter has de indicar la IP del servidor, el usuario que has creado y la contraseña que le has otorgado. Ya tienes un servidor de noticias dedicado para ti solito.

En Liferea, selecciona Suscripciones > Nueva fuente > Tiny Tiny RSS:

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Si en el router redireccionas el puerto 80 a la IP del servidor, podrás acceder desde fuera de la red local escribiendo tu IP privada en la barra del navegador en lugar de la IP del servidor.

El auténtico Pablo Iglesias

Si en la entrada anterior mencionaba como posibilidad que se me viesen los colores de cara a estas elecciones, ahora ya es más que manifiesto. Y para muestra, un botón (o sea, otro vídeo):

¿Quién es el verdadero Pablo Iglesias? ¿Hay un «verdadero» Pablo, son tan diferentes el fundador de Podemos y el fundador del PSOE? ¿De verdad alguien que aspire a defender a la gente puede pensar algo que no sea morado?

¡Comienza la campaña!

Es la primera segunda (la primera fue en las pasadas municipales) vez que empieza una campaña electoral y me parece algo importante, emocionante y digno de pelear.

Aún a riesgo de que se me vean mucho los colores, este vídeo es mi primera entrada al respecto.

Cómo controlar aMule a través de su interfaz web.

mulaMira tú por dónde, pero me he encontrado con que en los repositorios de Debian Jessie no está el paquete que necesito para conectarme con el demonio de aMule que tengo corriendo en mi maravilloso RaspberryPi [1], llamado amule-utils-gui.

De manera que en una instalación limpia de Debian toca apuntar los repositorios a sid, actualizar la lista de paquetes e instalar. Después deshacer los cambios en /etc/apt/sources.list y volver a actualizar la lista de paquetes. La verdad es que no es para tanto, pero si eres un quisquilloso de la estabilidad y la pureza del sistema no es muy recomendable andar instalando paquetes de varias ramas.

¿Solución? Fácil, accede a aMule a través de su interfaz web. Solo necesitas un navegador y podrás conectarte desde la red local o, si redireccionas el puerto en el router, desde cualquier lugar y dispositivo.

¿Cómo? Muy sencillo. Está todo explicado en la entrada correspondiente a la configuración del demonio de aMule [2]. Por si acaso no te hace falta o no te apetece tragarte todo el rollo de la instalación y entresacar lo necesario, aquí está:

Conéctate al ordenador en el que está corriendo el demonio de aMule, bien a través de SSH, bien directamente si tiene teclado y monitor. A continuación, edita el archivo de configuración de aMule con el comando:

$ nano .aMule/amule.conf

y busca la siguiente sección:

[WebServer]
Enabled=0
Password=
PasswordLow=
Port=4711

Cambia Enabled=0 por Enabled=1, introduce la misma contraseña que está escrita unas líneas más arriba (en la sección llamada [External Connection]) en su lugar correspondiente y toma nota del número de puerto. Graba, sal y reinicia el servicio con

$ service amule-daemon restart

Listo. Ve a un navegador y, en la barra de direcciones, escribe la IP del servidor, dos puntos y el puerto. Por ejemplo, en mi caso 192.168.0.20:4711. Si deseas conectarte desde el exterior debes redirigir el puerto 4711 (o el que sea que hayas configurado) hacia la IP del servidor y escribir en el navegador, en lugar de esa IP, la IP de salida del router. Te aparecerá una pantalla en la que introducir la contraseña.

amuleweb

¡Tachán!

Enlaces:

[1] https://bokunoshumi.wordpress.com/2012/11/24/convierte-tu-raspberry-pi-en-un-servidor-de-descargas-por-que/

[2] https://bokunoshumi.wordpress.com/2012/12/09/convierte-tu-raspberry-pi-en-un-servidor-de-descargas-amule/